¿Cómo va la semana? Aquí estamos una semana más dispuestos a pasar un ratito juntos en español. Yo os cuento mi rollo, vosotros me escucháis y todos nos lo pasamos bien, por lo menos, por lo menos eso espero. Me imagino que os lo pasáis bien escuchando mi rollo toda la semana, ¿no? Porque si alguien me gusto, entonces eso sería eso sería masoquismo, ¿no?
Masoquismo puro y duro. Antes de empezar con el episodio con el episodio ahí, con el episodio de hoy, quería dar las gracias a todos los que me apoyáis episodio de hoy, quería dar las gracias a todos los que me apoyáis en Patreon y en PayPal. Gracias, gracias a vosotros puedo continuar haciendo este podcast. También, quería dar las gracias a todos los que dejáis una valoración de nuestro podcast en Apple Podcast y en otras en otras plataformas. Muchísimas gracias porque eso ayuda muchísimo a que cada vez más gente nos conozca y escuche nuestro podcast.
Muchísimas gracias de todo corazón a todos. Hoy quería hablar de idiomas, cosa extraña, ¿no? Creo que hablamos de idiomas todas las semanas o casi toda la semana, ¿no? Pero es que quería decir algo que me parece importante. Veréis, cuando yo cuando yo digo que sé hablar importante.
Veréis, cuando yo cuando yo digo que sé hablar inglés, italiano y francés, la gente piensa que se me dan muy bien los idiomas, nada más lejos de la realidad. Los idiomas no se me dan particularmente bien, hay gente por ahí que habla cinco, siete o 0 diez idiomas sin problema. Incluso más, hay gente que dice hablar quince, veinte o treinta idiomas, yo yo no yo no sé, yo no sé cómo lo hacen, la verdad. Bueno, tal y tal y como yo lo veo, el problema no es tanto aprender un idioma, sino mantenerlo. O sea, a mí me parece que es posible ponerse a estudiar una lengua y, yo que sé, alemán o 0 ruso, por ejemplo, y aprenderla, sí te empeña, sí sí sí si te lo propones de verdad en tres o cinco años.
No digo no digo que en ese tiempo vayas a aprender a hablar como un nativo, pero sí que puedes alcanzar al menos un nivel conversacional, o sea, que podrías podrías, digamos, mantener una una conversación sencilla, no muy complicada, medianamente comprensible, es, y luego, ¿cómo haces para mantener todos los idiomas que has aprendido? Para mantener un idioma tienes que usarlo todos los días, tienes que leer algo o cada día en ese idioma, tienes que escuchar las noticias o un podcast en ese idioma, y sobre todo tienes que hablar a menudo, como suele decirse, si no lo usas, lo pierdes. Lo que no entiendo es cómo cómo hacen los políglotas, la gente la gente que habla diez o quince idiomas, para mantener activas todas las lenguas que han aprendido. No debe no debe de ser fácil, ¿cómo lo hacen? Yo creo que para aprender tantos idiomas, ahí hay que estar un poco obsesionado, ¿no?
Y algunas personas están tan obsesionadas por los idiomas que llegan a extremos inimaginables. Por ejemplo, algunos algunos políglotas lo que hacen es casarse casarse con alguien del país cuya lengua quieren aprender. Así así matan dos o incluso tres pájaros de un tiro. Tienen sexo de forma regular, forman una familia y aprenden otra lengua. Todo ello gratis, todo ello gratis.
Suena bien, ¿no? Recuerdo recuerdo, por ejemplo, que hace muchos años, cuando yo estaba empezando a trabajar como profesor de español, uno de mis estudiantes canceló canceló las clases de español que hacía conmigo y se casó con una chica de Argentina. Me dijo que había sido la mejor decisión de su vida, porque se estaba ahorrando una fortuna en profesores de español. Cuando cuando me lo dijo, yo yo pensaba que estaba de broma, que me estaba tomando el pelo, pero luego luego me enteré de que tres años después se divorció de su mujer argentina para casarse con una chica francesa. Los cursos en el instituto francés eran carísimos.
Me estoy ahorrando un montón de dinero en clases de francés, me dijo el tío un día un día un día que me lo encontré por casualidad en una librería de París, le pregunté cómo hacía para mantener su español y me dijo que ahora, cuando quiere practicar español, llama a sus hijos que siguen siguen viviendo en Buenos Aires y habla con ellos por Skype una vez a la semana. Una vez a la semana es suficiente para mantener mi español, Me me respondió el muy cabrón cuando le pregunté cuando le pregunté si no echaba de menos a sus hijos. Por por cierto, por cierto, hace un par de semanas cuando cuando me lo encontré por casualidad en una librería de París, el tipo estaba ojeando un libro que se llamaba Cómo aprender ruso en treinta días, cómo aprender ruso en treinta días. Espero que su mujer actual, la francesa, tenga un buen abogado. Actual, la francesa, tenga un buen abogado.
Sí, es que hay gente que que está muy obsesionada por un idioma y llega a extremos increíbles con tal con tal de llegar a hablarlo bien. Otra técnica otra técnica que usan algunos políglotas para aprender un idioma es hablar con consigo mismo. Por ejemplo, uno de mis compañeros de piso, cuando estudiaba en la universidad, aprendió a hablar inglés sin sin salir del cuarto de baño. El tío se ponía delante del espejo y mantenía diálogos consigo mismo para practicar la conversación, para practicar conversación. Decía que como no conocía a nadie de Inglaterra, pues, la la verdad la verdad es que entonces era mucho más difícil que ahora hacer un intercambio de idiomas, porque en aquella época no había Skype, ni Zoom, ni Instagram, nada.
Hoy es diferente, pero pero yo estoy hablando de cuando la televisión era todavía en blanco y negro, con eso con eso ya lo digo todo. Nosotros lo lo los que compartíamos piso con él lo lo odiábamos, claro, lo odiábamos. El el cabrón se pasaba horas dentro del baño, mientras nosotros teníamos que hacer cola delante de la puerta esperando a que el tío saliera. Desde fuera, aguantándonos las ganas de mear y cabreados porque llegábamos tarde a clase, lo escuchábamos decir, good morning, how are you today, El tío el tío el tío se pasaba las mañanas en el baño practicando role place en inglés consigo mismo delante del espejo. Luego, cuando por fin sabía y nos veía a los demás que llevábamos un buen rato esperando fuera, el tío nos miraba con cara de circunstancias y nos decía en inglés, en inglés, claro, sorry sorry to keep you waiting, y se metía en su dormitorio.
O sea, el tío encima de hacernos esperar nos tomaba el pelo, ¿qué cara tenía el cabrón? La historia la historia acabó en tragedia, acabó en tragedia. Todo terminó el día que el día que otro de los chicos que vivía en el piso recibió la visita de sus de de su padre, que tenía tenía problemas de próstata y era cinturón negro de kárate. No quiero no quiero entrar en muchos detalles ahora, pero digamos que la historia no acabó bien para el chico que estudiaba inglés en el baño. No, es que estudiar idiomas tiene sus riesgos y y puede ser incluso algo peligroso.
Sí, sí, peligroso, no exagero. Lo peor, lo peor fue lo que le pasó a una estudiante mía de Liverpool. La pobre se sentía muy frustrada porque no lograba pronunciar bien la letra r, y cuando iba a España de vacaciones nadie la entendía. Me contó que un día salió con tres o cuatro amigos españoles y cuando estaban sentados en un mar de tapas pasándoselo bien, les dijo que tenía un problema en el curro. Curro es una palabra coloquial que significa trabajo.
Pero, como no pronunciaba bien la r, sus amigos entendieron que la chica tenía un problema en el culo. Como como ya os podéis imaginar, todos se echaron a reír. Hasta el camarero del bar se echó a reír y y se le cayeron al suelo dos dos o tres vasos de cerveza que llevaba en ese momento encima de la bandeja. Todo el mundo en el bar se cae se cayó de pronto y se y se quedaron mirándola. A la chica inglesa, como como os podéis imaginar, le dio mucha vergüenza, se puso roja como un tomate.
Fue fue una situación tan embarazos para ella que todos sus amigos todavía se acuerdan de aquella metedura de pata, y aunque ya han pasado más de quince años de aquella escena, aún le siguen tomando el pelo. Todavía cuando la ven, lo primero que le preguntan es, oye, ¿y qué tal el culo? ¿Mejor? Y se echan a reír, y y han pasado han pasado quince años. Sus amigos no no lo hacen por maldad, no no.
Son buena gente, en el fondo son buena gente, pero es que, claro, muchas personas no se dan cuenta de de cómo se siente un estudiante de idiomas, si se ríen de los errores que hace o de cómo pronuncia. Puede ser una experiencia muy traumatizante. Esta chica, esta chica inglesa de Liverpool, por ejemplo, se quedó fatal, se quedó fatal. Cuando cuando le pasó aquello con sus amigos españoles, se puso se puso a practicar la pronunciación en español de forma intensiva, casi casi obsesiva. Se pasaba horas y horas mirándose al espejo y repitiendo en voz alta trabalenguas españoles para practicar la r.
Trabalenguas como, por ejemplo, el perro de San Roque no tiene rabo porque Ramón Rodríguez se lo ha cortado. O tres tristes tigres tragaban trigo en un trigal, tanto trigo tragaban que lo que los tres tristes tigres tragones con el trigo se atragantan. Lo hacía tantas veces al día y con tanta pasión que una vez una vez se le quedó la lengua enroscada, se le quedó la lengua enroscada, os lo juro de verdad. A la tía se le hizo como un nudo en la garganta, en la lengua, perdón, se le hizo como un nudo en la lengua, le dio tantas vueltas a la lengua, a la derecha, a la izquierda, hacia arriba, hacia abajo, que un día un día se le terminó se le terminó enroscando como como como el nudo que se hace para para para atarse los zapatos. Fue horrible, tuvimos que que que llevarla corriendo al hospital.
Tuvimos que llevarla corriendo al hospital, los médicos le le deshicieron el nudo de la lengua y al final todo salió bien, pero nos dio un susto de muerte a la hija de puta. No es exagero, no es exagero, es que aprender idiomas parece una cosa fácil, pero tiene sus riesgos, puede ser bastante peligroso. Yo ya digo, hablo tres idiomas, aparte del español, pero no los hablo bien. A mí a mí, en realidad, no se me dan bien los idiomas, tengo que hacer un gran esfuerzo por memorizar las palabras, me cuesta mucho entender algunas reglas gramaticales. Hay palabras y expresiones que que nunca recuerdo, y mi pronunciación es terrible.
Pronuncio muy mal de de de verdad. Bueno, esto esto es en español, que es mi lengua materna. En otros idiomas es mucho peor, muchísimo peor. Pero bueno, no me enrollo más por hoy, no quiero no quiero aburriros más con mis problemas, sé que estáis todos muy ocupados y, en fin, no quiero robar no quiero robaros el tiempo. El tiempo es oro, amigos, el tiempo es oro.
Simplemente simplemente recordad no tomaros el aprendizaje de una lengua demasiado en serio. No seáis demasiado perfeccionistas, hay que disfrutar, chicos, hay que pasarlo bien, hay que divertirse. Esa es la mejor forma de aprender un idioma. Bueno, bueno, un idioma o cualquier cosa, pasarlo bien, hacer cosas que te gusten sin buscar sin buscar la perfección. Bueno, no me enrollo, me voy.
Nos vemos, nos vemos la semana próxima, no no no no nos vemos, no nos vemos, no os escuchamos. Que paséis una semana fantástica. Hasta pronto. Hasta aquí el episodio de hoy, muchísimas gracias por escuchar hasta el final. Si quieres leer la transcripción de este episodio o de los episodios anteriores de nuestro podcast, visita nuestra página web, 1000 anuant reasons to learn spanish.
Allí encontrarás también ejercicios y muchos recursos para aprender español. Hasta pronto.