Hay un poema del autor español del siglo dieciséis, Francisco Gómez de Quevedo, que se titula Poderoso caballero es don Dinero, que habla del poder y la influencia del dinero. De hecho, se ha convertido en una expresión común cuando queremos destacar el hecho de que el dinero mueve el mundo. Y te pido, antes de empezar, un pequeño favor para contribuir a la continuidad de este podcast. Este favor es tan simple como recomendarlo a otra persona que pueda serle útil, que esté aprendiendo español como tú. También puedes valorarlo dejando unas estrellas en Spotify o escribiendo una breve valoración.
Mil gracias por tu ayuda. Y como es habitual, me gusta contarte a veces de dónde viene la idea del episodio. En este caso, es porque desde hace tiempo no paro de ver titulares en periódicos sobre las subidas o incrementos de sueldos de las personas en las posiciones más altas de la dirección de una gran empresa. No hablo de pequeñas y medianas empresas. Cuando alguien crea un negocio, funda una empresa, está asumiendo un riesgo superior al de una persona que es empleada.
Por tanto, en mi opinión, está bien que esa persona reciba una retribución superior al de la persona empleada. Al crear un negocio asume el riesgo de que le pueden ir bien las cosas y ganar dinero, o le pueden ir mal y perder dinero. De lo que quiero hablarte aquí es de personas empleadas en grandes empresas y que se encuentran en la cima, en el pico de la jerarquía de las organizaciones como CEOs, pero también el resto de personas en la alta dirección de empresas. Últimamente, no paro de ver titulares de este tipo. Los ejecutivos del IBEX treinta y cinco cobran sesenta veces más que sus trabajadores, o los consejeros del IBEX treinta y cinco amortigüen la inflación al subirse el sueldo un siete por ciento en un solo semestre.
El IBEX treinta y cinco es el mercado de valores español o comúnmente conocido como la bolsa española. Otras bolsas de valores muy conocidas son el Dow Jones o el Nasdaq. Este tipo de titulares se ven en muchos países de economías desarrolladas o en vías de desarrollo. Hace unos días en Instagram también vi una publicación que muchos ciudadanos estadounidenses compartían. La publicación era de Bernie Sanders.
Tengo que reconocer que el nombre me sonaba, pero no le ponía cara, y tampoco sabía si era republicano o demócrata. Resulta que ninguna de las dos cosas es independiente y, de hecho, tiene el récord de tiempo como persona independiente en el Congreso de Estados Unidos. Como ves, no tengo mucha idea de la política al otro lado del charco. El caso es que compartió el siguiente mensaje, lo he traducido. En los años cincuenta un CEO o director directora general recibía un salario veinte veces superior al de un empleado medio.
En los años ochenta era cincuenta y nueve veces superior. En dos mil nueve era ciento ochenta veces superior, hoy en día es trescientos noventa y nueve superior. Debemos poner fin a esta avaricia y desigualdad descontrolada. Ya sabes que la avaricia es ese sentimiento que nos hace querer más y más, sin control. Y he buscado la fuente de estas cifras, de estos números, y vienen de un informe del Economic Policy Institute, una organización sin ánimo de lucro que, según Wikipedia, está inclinada a la izquierda en el espectro político.
De todos modos, medios de comunicación de todas las ideologías han hablado de esto últimamente y, como digo, es un fenómeno global. ¿Realidad o titulares sensacionalistas? Si es de verdad así, ¿por qué? ¿Está justificado? ¿Ha sido siempre así?
Y la pregunta, ¿deberían limitarse estos salarios? Quizás este tema ha salido ahora a la superficie o llama más la atención por la situación de inflación generalizada que muchos países tienen en este momento, en el que los trabajadores ejercen fuerza para que sus salarios suban, para no perder poder adquisitivo. De hecho, ya hablé de esto en el episodio noventa y ocho y mencioné una de las consecuencias negativas de la inflación. Dije, cuando en un país hay mucha inflación, los trabajadores piden aumentos en los salarios para aliviar los efectos de la inflación. De esta manera, se genera un círculo vicioso.
Las empresas que han subido los salarios a sus trabajadores suben los precios de sus productos. Para las empresas, los salarios es un coste más que se ha visto incrementado, es un círculo vicioso, o usando una expresión en español, el pez que se muerde la cola. Es cuanto menos sorprendente que grandes corporaciones, y los que están más arriba de la jerarquía, pidan comprensión a sus trabajadores para no darles los aumentos de sueldo, y sin embargo, esas mismas personas sí que lo hagan para ellos mismos. Como dice la expresión, el que reparte se lleva la mejor parte. Y aquí tengo que parar porque me escucho y pienso que estoy siendo un poco populista.
Yo también era de esos que decía cosas como, ¿cómo es posible que Messi o Ronaldo ganen tantos millones? Es inmoral. Ahora no diría eso, porque probablemente sí que ganan una cantidad acorde al dinero que generan, porque literalmente son únicos en el tiempo que vivimos, no hay cientos de ellos. Pero en el caso de las personas que están en lo más alto de las corporaciones, me pregunto, ¿de verdad está justificado que una persona gane cuatrocientas veces más que otro trabajador de la misma empresa? ¿Hay otros factores que impulsan esta desigualdad económica?
Que hace que un trabajo esté tan bien pagado. Lo primero que tenemos que hacer es determinar de qué hablamos cuando, exactamente, cuando hablamos de salario, porque en realidad esta explosión de la remuneración de altos ejecutivos está relacionada principalmente con la remuneración variable, y no con su salario fijo. Y es que y que en algunos casos puede suponer mucho más de la mitad de la remuneración. ¿Y cuál es la razón por la que en los últimos cuarenta años los salarios de estas personas han subido tanto, se han disparado en países desarrollados? Pues las personas expertas sobre este tema coinciden en algo, la productividad no es un argumento que pueda justificar este aumento.
Básicamente, no hay forma de explicar que un alto ejecutivo sea cuatrocientas veces más productivo que un trabajador de la base de la pirámide en la jerarquía de una empresa, no se puede. Sin embargo, los economistas ofrecen tres argumentos para intentar explicar esta locura con los salarios. El primero es que las empresas tienen un tamaño mucho mayor, son mucho más grandes que antes. Por tanto, la responsabilidad del equipo directivo es mucho mayor también, y por tanto, es normal que ganen más dinero. Las decisiones de los de arriba pueden tener un impacto muy grande en el valor de la empresa, incluso una variación minúscula en el precio de las acciones puede tener un impacto enorme en el valor de empresas muy grandes.
Una acción es una pequeña participación en una empresa que cotiza en una bolsa de valores, como el Dow Jones o el IBEX treinta y cinco que he mencionado antes. Cuando las empresas crecen, es importante asegurarse de que tienen a las personas que realmente van a tomar las mejores decisiones, las más preparadas, las que tienen más experiencia, y por eso hoy pagamos mucho más que antes, el mundo empresarial es mucho más complejo. Sin embargo, este primer argumento parece no ser tan sólido como parece. Primero, porque el buen rendimiento o performance de una empresa no se explica solo por su equipo directivo. La productividad de los trabajadores, que no están arriba, la situación económica y política y otros muchos factores también afectan de forma positiva o negativa a este rendimiento.
Además, este argumento implica que tenemos que pagar muchísimo dinero a estas personas para que no se vayan a otras empresas, es decir, da a entender que hay un mercado competitivo de empleados de la primera liga, como un mercado competitivo de casi cualquier cosa, un mercado que se regula con la ley de la oferta y la demanda. El mercado de empleados menos cualificados suele tener una oferta más amplia, más grande de trabajadores y una menor demanda de empleo, lo que reduce la capacidad de los trabajadores para negociar sus salarios y condiciones laborales. Por otro lado, el mercado de altos ejecutivos es más competitivo, ya que las empresas compiten por atraer a los mejores altos ejecutivos ofreciéndoles salarios más altos, bonos, opciones de acciones, paquetes de seguros y otros incentivos. Los altos ejecutivos también suelen tener una mayor capacidad para negociar sus salarios y condiciones laborales. Por otro lado, existen factores que pueden limitar la competencia en el mercado de altos ejecutivos, y hacen que este mercado no sea tan competitivo.
Factores como la falta de transparencia en las remuneraciones y la concentración de poder en manos de un pequeño número de altos ejecutivos y directivos. Estos factores pueden llevar a una inflación, o mejor dicho, a un incremento artificial y no justificado en los salarios de los altos ejecutivos, y a una brecha salarial, una diferencia de salarios cada vez más amplia entre ellos y los trabajadores. El segundo argumento que explica estos salarios tan altos está relacionado con dos fenómenos, el amiguismo, la tendencia y práctica de favorecer a los amigos, y también a las relaciones de poder e influencia en los consejos de administración. Un consejo de administración es un grupo de personas elegidas para dirigir y tomar decisiones importantes en nombre de una empresa o organización. ¿Quién decide la remuneración de los empleados en el pico de la pirámide?
Pues los que están precisamente allí. Y aunque pueden tener limitaciones, como hemos dicho antes, la expresión es muy cierta, quien reparte se lleva la mejor parte. El tercer y último argumento que explica el auge, el aumento de los salarios muy altos, es que los jefazos y jefazas tienen que estar bien pagados para representar mejor los intereses de los accionistas, las personas que compran acciones, es decir, pequeños porcentajes de la propiedad de la empresa. ¿Cuál es la mejor forma de que estos trabajadores representen lo mejor posible los intereses de accionistas? Vinculando su remuneración con el valor de las acciones de diferentes formas.
Esto no solo hace que los salarios puedan aumentar, también hace que se pierda el foco por los intereses de los trabajadores, que no están en una posición alta de la jerarquía empresarial. Y ahora la gran pregunta, ¿tenemos que limitar la brecha salarial, la diferencia salarial creciente? Antes de responder a esta pregunta, quiero explicarte por qué algunas personas consideran que sí, que debería limitarse, debido a las consecuencias negativas que puede provocar. Entre otras consecuencias tenemos la desigualdad económica y polarización social. Esto no quiere decir que esté mal, que los salarios no sean iguales para todos los empleados, es lógico que alguien con mayor responsabilidad, experiencia y conocimiento cobre más dinero.
Lo verdaderamente problemático es que esa desigualdad sea cada vez mayor, no pare de crecer y no esté realmente justificada. Otra consecuencia es la pérdida de motivación y conflicto laboral entre los trabajadores, que a su vez provoca la siguiente, la baja productividad y satisfacción en el trabajo por parte de los empleados que ven como la brecha salarial es cada vez mayor, y esta baja productividad podría tener un impacto negativo en la economía a nivel general. Entonces, ¿qué hacemos? ¿Limitamos los salarios astronómicos? Pues la verdad es que es una cuestión bastante política.
Los los defensores del sí creen que estas desigualdades crean un problema social, y usan la visión del magnate estadounidense Henry Ford, fundador de la marca de coches Ford. Él defendía que los salarios altos para los trabajadores eran importantes para la economía y para su propio negocio. Él creía que si los trabajadores tenían un salario alto y estable podrían comprar los productos que producían, lo que a su vez aumentaría la demanda y el crecimiento económico. Y más importante, descendía que una una proporción mayor de uno a cuarenta entre los mejor pagados y los peor pagados provocaría problemas sociales. Por otra parte, los partidarios o defensores de no limitar los salarios dicen que hacerlo desmotivaría a los trabajadores más cualificados, y que si se limitan en un país pero no en no en otros, ese ese país vería cómo sus altos ejecutivos abandonan sus grandes corporaciones para irse al extranjero donde no hay limitaciones.
Anthony Atkinson, economista británico y experto en desigualdad económica, ha argumentado que la limitación de los salarios puede ser una manera efectiva de reducir la brecha salarial y mejorar la equidad en la distribución de la riqueza. Sin embargo, también dice que la implementación de límites salariales puede ser políticamente difícil y puede tener efectos negativos no deseados, como disminuir la motivación y la eficiencia en el lugar del trabajo. En general, Atkinson defiende la importancia de adoptar un enfoque equilibrado a este problema. Ahí está la clave, en un enfoque equilibrado. Desde mi punto de vista, no hay un equilibrio cuando en tan pocos años, desde dos mil nueve hasta hoy dos mil veintitrés, los salarios de la alta dirección en Estados Unidos hayan pasado de ciento ochenta veces superior a trescientos noventa y nueve veces superior comparado con los otros trabajadores.
U otro ejemplo, al otro lado del Atlántico, en Francia, la la remuneración de las personas en la alta dirección de las empresas del CAC cuarenta, la bolsa de valores francesas, se ha disparado, incrementándose un cincuenta y dos por ciento, cincuenta y dos por ciento entre dos mil diecinueve y dos mil veintiuno, y siendo de alrededor ocho millones de euros al año. Yo soy defensor del capitalismo y de la economía de mercado, creo que es un sistema imperfecto, no hay dudas, pero que sin duda es el mejor comparado con otros y el que produce más progreso, no solo económico, sino también social. Quizás en el futuro encontremos un sistema mejor, más eficiente, y creo que está bien explorar la idea, pero de momento es lo que tenemos. Digo que es un sistema imperfecto porque en él existen los llamados fallos de mercado, situaciones en las que el mercado no funciona de manera eficiente y no logra producir los resultados óptimos para la sociedad. Normalmente, los fallos de mercado son responsabilidad de los gobiernos y deben solucionarlos a través de sus políticas económicas.
Pero no no debemos olvidar que nosotros, como individuos, como clientes y consumidores, también tenemos poder. De la misma forma que ahora muchos consumidores se preocupan por la sostenibilidad de los de los productos que compran o por las políticas de inclusión de grandes empresas, cosas que antes solo preocupaban a unos pocos, el asunto de la brecha salarial entre trabajadores también podría ser considerada. Y no sé si hay alguna persona que esté en la alta dirección de una empresa y esté escuchando este episodio, ahora mismo, si es así, quiero que sepas que no la estoy tomando contigo, no es nada personal. De hecho, el episodio de este podcast iba a tener una dirección diferente y el título iba a ser ¿por qué los ricos son cada vez más ricos? El problema es que dar una respuesta a esta pregunta era un tema demasiado complejo que necesitaría varios episodios.
Es por eso que decidí centrarme en únicamente la explosión de salarios de la alta dirección de empresas. Pero la realidad es esa, los ricos son cada vez más ricos y los pobres son cada vez más pobres. Las personas con dinero con mucho, mucho, mucho dinero han tendido a acumular más riqueza en las últimas décadas, según diversos estudios y reportes económicos. La brecha entre ricos y pobres se ha ampliado a nivel global, y la pandemia ha sido un multiplicador para ampliar todavía más esta brecha. Para acabar, quiero leer unas palabras que he encontrado de Antón Costas, catedrático de política económica de la Universidad de Barcelona, que me han gustado mucho y resuenan con mi opinión.
Él dice, la desigualdad es un poderoso disolvente del pegamento que una economía de mercado necesita para ser estable y producir progreso económico y social, porque la desigualdad puede acabar matando al capitalismo y a la democracia. Hemos llegado al final del episodio, estudiante. Espero que lo hayas disfrutado y te haya ayudado a aprender cosas nuevas. Recuerda usar las flashcards de vocabulario para retener las nuevas palabras y expresiones que has escuchado. Te espero en el próximo episodio.
Un abrazo grande.