Pero primero, recuerda que tienes la transcripción disponible, puedes leer la transcripción de forma gratuita de este episodio y también usar las flashcards de vocabulario. Y todo esto lo tienes disponible en la página web www punto Spanish Languagecoach punto com de forma gratuita. Y ahora el contexto. El contexto es que quiero ser británico, quiero convertirme en británico, Y ya sabes que desde hace unos años, con la salida del Reino Unido, de la Unión Europea, el famoso Brexit, las leyes para inmigrantes como yo se han endurecido y, aunque yo ya tengo la residencia permanente, es decir, puedo quedarme en este país todo el tiempo que quiera, quiero conseguir también la nacionalidad británica, porque eso también tiene una serie de beneficios que quiero obtener. Bueno, para conseguir el ansiado pasaporte británico hay una serie de pasos que tienes que seguir y que yo ya he empezado.
Buscar dos personas británicas que sean tu aval, que quieran aportar una referencia dando la cara por ti, diciendo, esta persona es apta y digna para ser británica. Luego también hay un examen de inglés de un nivel intermedio bajo que tienes que aprobar, que tienes que superar, y hay también otro examen llamado la vida en Reino Unido, que también es necesario aprobar. Y, por último, tienes que pagar el trámite administrativo, el papeleo, que son mil o dos mil libras. Pues, bueno, hoy era el día del examen, esta mañana a las once y media, tenía la cita para el Life in the UK test. Yo reservé la cita para el examen hace dos semanas.
Es decir, di por hecho que en dos semanas me podría preparar el examen. Por lo que he leído en Internet, lo que se recomienda es al menos de uno a dos meses para prepararlo, pero yo me dije a mí mismo, cargado de de seguridad, César, llevas viviendo en este país desde hace años, tu pareja es de aquí, conoces la historia, más o menos, no necesitas prepararte tanto. Porque no lo he dicho, el examen te examina sobre tus conocimientos sobre la vida en este país, desde la historia hasta el sistema fiscal de impuestos, pasando por la gastronomía, un montón de cosas. Y decía que me había inscrito al examen hace dos semanas, pero, en realidad, no me lo empecé a preparar hasta hace tres días. Y, spoiler, como decimos en español con la e, spoiler, he suspendido.
He llegado allí, al edificio donde se hace el examen, y ha sido una experiencia un poco extraña, la verdad. Tengo que decir que, obviamente, hacen todo lo posible para que nadie haga trampas, para que nadie copie en el examen. Pero era un poco como entrar en la cárcel, porque desde el momento que entrabas a este edificio no podías hablar con nadie. De hecho, he preguntado a una mujer, ¿estás nerviosa por el examen? Y enseguida, muy rápidamente, una de las trabajadoras me ha dicho, no se puede hablar, no se puede hablar, hay cámaras de seguridad.
Bueno, también nos han hecho quitarnos, obviamente, el teléfono y demás, lo hemos puesto todo en una taquilla con llave. Hemos tenido que quitarnos incluso el reloj, y yo nunca había estado en un examen con tantas medidas de seguridad. Yo tenía en mi bolsillo un Kleenex, un pañuelo de papel, por si necesitaba sonarme los mocos, porque estoy un poco constipado con la nariz, y tampoco podía tener el Kleenex allí en en la sala del examen, así que lo he tirado a la basura. Eso era el nivel de control. Y, bueno, después de pasar por este control de seguridad tan exhaustivo que, de hecho, me han mirado hasta dentro de las orejas para ver que no tenía ningún tipo de auricular.
Me han hecho levantar las mangas de mi camisa y de mis pantalones para ver que no tenía chuletas, algún papel o algún tipo de dispositivo con el que pudiera copiar en el examen y no, no lo tenía. Después de haber controlado tan bien que era yo la persona que iba a hacer el examen con mi pasaporte, finalmente, he entrado a la sala y, pues, me he sentado delante de la pantalla del ordenador para responder a mis veinticuatro preguntas, de las cuales tenía que acertar dieciocho, un setenta y cinco por ciento. Y aquí ha venido mi cura de humildad, mi cura de humildad absoluta, porque cuando he empezado a ver las preguntas me he dado cuenta de que no me había preparado bien el examen, obviamente, me he dado cuenta de que había sobrevalorado mi capacidad y mis conocimientos, y de que la probabilidad de suspenderlo era bastante alta. He empezado a responder y en más de la mitad de las preguntas tenía dudas, ¿Los nombres de los reyes británicos se han empezado a mezclar en mi cabeza? ¿Las fechas de de las diferentes batallas, se habían ido de mi memoria, etcétera, etcétera, etcétera.
¿Y cuál ha sido mi error en esto? Confiar en el atajo, en el camino corto, para hacer algo que, honestamente, tiene un cierto grado de dificultad. Como te dije, empecé a prepararme el examen hace tres días y me compré un libro. El libro se llamaba Prepárate el examen de la vida en Reino Unido en veinticuatro horas. Y aquí podemos aplicar un refrán, una frase en español que es muy buena.
Consejos vendo que para mí no tengo, es decir, doy consejos, recomendaciones que, en este caso, no he aplicado. Consejos vendo que para mí no tengo. Te digo esto porque, si me conoces un poco, ya sabes que yo no creo en los atajos para mejorar el español. Por supuesto que hay métodos más eficaces y eficientes que otros, pero aprender o mejorar un idioma no es un sprint, sino una carrera de fondo. Sabes que yo, como profesor de español, siempre hablo de desconfiar de cualquier método mágico que te permita aprender algo muy rápido, y ya no solo son los idiomas, sino también, pues es que casi cualquier cosa en la vida, cualquier método mágico que te prometa ser rico en un mes o que te prometa tener el cuerpo de tus sueños en un mes.
Así que consejos vendo que para mí no tengo. A pesar de que intento cumplir con lo que predico, con esta filosofía de que hay cosas en la vida en las que te tienes que esforzar, es verdad que a veces somos humanos y volvemos a caer en el mismo error, intentar coger el atajo. Y aquí podríamos usar otra expresión, el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, o tres veces. Tropezar es cuando vas por la calle y encuentras una piedra en tu camino y te caes o casi te caes, tropiezas. Y es verdad que esto depende del tropiezo, ¿no?
Depende del error que hayas cometido. Yo recuerdo un tropiezo financiero que, afortunadamente, no he vuelto a repetir. Cuando estaba en la universidad teníamos una asignatura que era inversión financiera, entonces aprendimos un poco cómo funcionaba la bolsa, el mercado de valores. Decimos la bolsa de forma informal, es donde las empresas públicas cotizan, su valor se divide en acciones y los inversores pueden comprar y vender acciones. Entonces, yo decidí que quería experimentar y quería enriquecerme muy rápidamente coger el atajo financiero, y con mis veinte años y mis dos mil euros que tenía ahorrados de haber trabajado en la tienda, que para mí era muchísimo dinero en ese momento, invertí esos dos mil euros en una empresa, en acciones de una empresa, y gané en un día treinta euros.
Y yo pensé, guau, no he hecho nada, no he movido un dedo y he ganado treinta euros. Así que nada, dejé esos dos mil euros ahí y, bueno, te puedes imaginar lo que pasó después. Poco a poco la empresa fue perdiendo valor, las acciones fueron perdiendo valor y, al final de esos dos mil euros, perdí quinientos. De esa experiencia, sí que he aprendido y ahora soy bastante conservador con mis ahorros y con lo que hago con el dinero. Pero te decía al principio que esto de hoy era una experiencia agridulce porque, por una parte, ha sido un golpe a mi ego, a nadie le gusta suspender un examen, y, por otra parte, me he dado cuenta o he reafirmado la idea de que, al final, las cosas que son un poco difíciles, obviamente, requieren nuestro esfuerzo, que los atajos normalmente no son una buena idea, pero que también se puede disfrutar del camino, y de esto me he dado cuenta en estos tres días en los que he estudiado un poquito, me he leído un poquito de ese libro que me compré, Estaba disfrutando de lo que aprendía, no de todo, pero, por ejemplo, la historia británica me parecía bastante interesante, la influencia de las diferentes iglesias, las diferentes batallas, la relación de este país con el resto del mundo a lo a lo largo de los siglos, son cosas superinteresantes.
Así que cuando he salido del del edificio, del examen, y he visto que he suspendido porque te envían un correo electrónico rápidamente, pues he dicho, vale, César, esto es una cura de humildad, no tropieces dos veces con la misma piedra, prepáratelo. Me he ido a un centro comercial que estaba al lado para comprarme el libro, el libro oficial del examen que me leeré, subrayaré y donde haré anotaciones. Y nada, estudiante, simplemente quería compartir contigo este pequeño este pequeño recordatorio, imagino, porque lo que te estoy contando ya lo sabes tú muy bien, pero creo que está bien recordárnoslo de vez en cuando, recordarnos que el error más común que solemos cometer es buscar atajos, pensar que podemos obtener resultados rápidos sin esforzarnos demasiado, pero la realidad es que las cosas valiosas y significativas en la vida requieren tiempo, dedicación y esfuerzo, requieren que nos comprometamos con el proceso y que disfrutemos. Y no solo hablo de estudiar para un examen o comprometerse con tu mejora del español, también hablo de cosas muchísimo más importantes, más valiosas, como cultivar una amistad con alguien con el que con una mirada puedas comunicarte, ser capaz de construir una relación sana y de confianza con tu pareja, cultivar el amor a uno mismo, eso también toma tiempo y es esencial.
Y yo, por mi parte, en lugar de centrarme en el resultado final, que en este caso es aprobarlo y obtener la nacionalidad, voy a intentar disfrutar del proceso de aprendizaje, disfrutar del desafío que supone aprender sobre la historia británica, absorber lo que aprendo, ser curioso. Por ejemplo, hay un apartado del examen donde se estudian los lugares de interés más destacados de cada país, que son Irlanda del Norte, Escocia, Inglaterra y Gales. Pues seguro que me entran ganas de visitar alguno de estos lugares, Ya te ya te iré contando, estudiante. Yo me despido aquí, me tengo que ir a estudiar y memorizar bien el nombre de los reyes y reinas, y el nombre de los platos típicos de cada país y todo esto. Hasta el próximo episodio.
Recuerda que si te gusta el podcast, la mejor forma de ayudarme es compartiéndolo con otros estudiantes, comentando en iTunes o haciendo una valoración con unas estrellas en Spotify. Muchísimas gracias por escucharme un episodio más. Un abrazo muy grande. Chao, chao.