Soy muy friolero y anoche dormí con la botella de agua caliente y con dos calcetines. Ahora estamos en Londres como a menos 5 grados. Así que bueno. Te recuerdo que puedes leer la transcripción gratuita del episodio y usar también las flascas de vocabulario disponibles en la página web www.spanishlanguagecoach.com. En esa misma página web verás que ahora mismo están abiertas las inscripciones a mis tres cursos online de español, de tres niveles diferentes.
Español claro, español ágil y español pro. Si no tienes claro cuál es el curso indicado para ti, puedes hacer el test de nivel que hemos preparado o enviarme un email a hola arroba spanishlanguagecoach.com. Y por cierto, es muy probable que hayas intentado inscribirte en alguno de los cursos estos días y no hayas podido. Durante tres días ha habido un problema técnico en la web, de hecho tuve que poner un mensaje, pero ya está todo solucionado. Es por ese motivo que he decidido extender un poquito las inscripciones y puedes unirte hasta este domingo, día 21 de enero.
También quiero dar la bienvenida a esos nuevos estudiantes que continúan llegando al podcast en enero con el objetivo de mejorar su español en 2024. Hoy comparto la historia de Dimitrio, un fiel oyente de este podcast y estudiante de uno de mis cursos.
No sabía nada español, estudiaba cada día y cuando aprendí la gramática y las palabras más básicas, decidí aprobar consumir el contenido más real sobre los temas interesantes. Entonces probé a escuchar el podcast de César de nivel intermedio. Me daba mucha alegría que el contenido fue bien adaptado, pero también interesante y sobre los temas importantes. Lo que me motivó muchísimo fue la historia de César sobre el bambú y la carta de su estudiante, quien en el principio no podía entender muchas cosas en el podcast, pero tenía mucha paciencia y constancia y al final logró su objetivo y pudo entender todos los episodios. Después de teniendo los resultados tan buenos con el podcast, fue claro que me interesaba muchísimo el curso que me podría ayudar a estudiar en la manera activa y mejorar mi gramática y la fluidez.
El curso fue muy bien estructurado y me di muchos recursos para entender la gramática que necesito en mi vida cotidiana, los tiempos diferentes y, por supuesto, subjuntivo. Es obvio que César intentó a explicar las cosas en la manera muy práctica, sencilla, pero también muy útil. También me gustó muchísimo que hubo los ejercicios diferentes, especialmente las misiones escritas, que me dieron muchas ideas para escribir y responder a las preguntas interesantes. Entonces, muchas gracias por todos los recursos, César, y si puedo dejar solamente única idea a los estudiantes, tenga constancia y paciencia, y es inevitable que vas a disfrutar un bambú magnificente. Un abrazo muy grande.
Otro abrazo para ti también, Dimitrio. Él ha mencionado la analogía del bambú que se usa para decir que a veces trabajamos duro sin ver resultados. Pero eso no significa que no estemos progresando. Es como un bambú que crece por debajo de la tierra durante mucho tiempo antes de aparecer. Nos recuerda un poco la importancia de ser pacientes y persistentes con el aprendizaje del español, porque aunque no veamos cambios inmediatos, estamos construyendo poco a poco una base sólida.
Y hay algo a lo que también se podría aplicar la analogía del bambú, es a la economía y a los cambios de modelos económicos y de eso vamos a hablar hoy. Un país que está recibiendo mucha atención por esto ahora es Argentina. Y es probable que hayas escuchado el nombre de su nuevo presidente e incluso alguna cosa sobre él, porque es todo un personaje, una persona que no te puede dejar indiferente. Y tiene muchas personas partidarias, de hecho ha ganado las elecciones, y muchos detractores. Se trata de Javier Milei.
Su carrera política no es muy larga, de hecho no ha estado más de dos años en la política nacional. No obstante, eso no impidió que obtuviera el 55% de votos en la última ronda de votaciones. Pero ¿quién es Javier Milei y por qué ha obtenido ese éxito de una forma tan rápida. Pues él nació en 1970 en el barrio de Palermo, en Buenos Aires. Se licenció en economía y obtuvo un doctorado honoris causa.
Pero su trayectoria académica no refleja su dura infancia en un hogar donde recibió maltrato físico y psicológico. Profesionalmente, su carrera no ha estado libre de polémica. A finales de los años 90 fue asesor de un exmilitar que tuvo un papel importante en la dictadura argentina y que fue condenado por delitos de violaciones de los derechos humanos durante ese periodo dictatorial. Te recuerdo que en Argentina hubo una dictadura militar de 1976 a 1983. Se desconoce el número de víctimas real, pero se estima que fueron unos 30.000.
Así que, volviendo a mi ley, comprenderás que para muchas personas esta conexión con una figura importante de la dictadura militar hace cuestionar su posición sobre este periodo cruel y oscuro de la historia de Argentina. Pero eso no es todo, porque en apariciones públicas él ha minimizado el número de víctimas y la gravedad de los crímenes cometidos en aquella época. Bueno, es probable que con esto no se haya ganado muchas simpatías, pero como buen populista sí que ha hecho otras cosas que han llamado la atención de los votantes. Durante los meses que ha sido diputado, en lugar de cobrar su salario, lo sorteaba entre sus seguidores. O sea, éstos podían apuntarse en una especie de lista y si eran los ganadores pues recibían el salario de ese mes de Milley.
Precisamente cosas como esta, su participación también como tertuliano en la televisión desde 2016 con un estilo desenfadado, atrajo sobre todo a votantes jóvenes hartos de las figuras políticas que ya conocían. Millet se ha convertido en un nuevo referente que se autodefine como liberal, libertario y anarquista de mercado. Etiquetas que le han ayudado a convencer a votantes sedientos, con mucha sed, de un cambio y de nuevas ideas. Su lema, su eslogan para la campaña presidencial, lejos de la sofisticación, ha sido «Viva la libertad, carajo», y consiguió que más de la mitad de la población lo apoyara en las urnas. «Carajo» es una palabra malsonante y en este contexto le da un valor enfático a lo que se dice.
En España diríamos, joder, viva la libertad, joder. Ya hemos dicho que mi ley se autodefine como liberal libertario, que no es lo mismo que ser simplemente liberal. Pero, ¿qué es el liberalismo? Pues el liberalismo propone que el poder del Estado debe estar limitado para intervenir lo menos posible en la vida de los ciudadanos. Esta corriente liberal tiene sus raíces en la Ilustración del siglo XVIII.
Algunos de sus pensadores son John Locke y Adam Smith. Y este movimiento nació en Gran Bretaña porque los burgueses estaban hartos del abuso de poder de quienes en ese momento dictaban las reglas, los nobles y la iglesia. Así que se rebelaron. Los burgueses también querían acceder al control político del Estado. Esto tomó mucho tiempo, de hecho duró siglos, pero consiguieron su objetivo, acabar con las monarquías absolutas y reemplazarlas por una forma de gobierno más democrática.
O sea, estamos hablando de que este liberalismo es, de alguna forma, los inicios de los derechos humanos. El liberalismo acabó con la idea de que los gobernantes estaban en sus puestos de poder por la gracia de Dios. Esta es la expresión que se ha empleado durante mucho tiempo para explicar que los gobernantes ocupaban sus posiciones porque, de alguna forma, habían sido seleccionados por Dios o algún ser supremo. Con el paso del tiempo, el término liberalismo ha ido mutando o cambiando para adaptarse a las circunstancias. Sin embargo, nunca ha perdido del todo su significado original y en la mayoría del mundo, en los países hispanoparlantes, por ejemplo, la palabra liberalismo sigue significando a menudo una ideología que defiende una mínima intervención del Estado en cuanto al libre comercio y los mercados.
Pero el concepto también ha evolucionado y ha hecho que aparezcan dos corrientes principales. La primera es el liberalismo clásico, que se centra en la libertad individual y la propiedad privada, y la segunda es el liberalismo moderno o neoliberalismo, que quiere equilibrar la libertad con la intervención estatal para corregir desigualdades. Nos vamos a centrar en este neoliberalismo en el episodio de hoy. Y dentro de las ideas neoliberales encontramos políticas relacionadas con la privatización, la austeridad fiscal, la desregulación, el libre comercio o la reducción en el gasto público para potenciar el sector privado en la economía. Se busca dejar en un segundo plano al Estado mientras crece el peso del sector privado.
O sea, para resumir, las ideas neoliberales quieren dar más importancia al sector privado en la economía usando políticas como privatizar, gastar menos y tener menos regulaciones. En cuestión económica, pues suelen bajar los impuestos y para ello, claro, hay que recortar algunos servicios públicos o incluso hacerlos desaparecer. También se fortalece el derecho a la propiedad privada y a la libre fijación de precios. En cuestiones sociales se apuesta por la libertad política individual. Esto quiere decir que se promueve la idea de que las personas deben tener la libertad de tomar sus propias decisiones políticas y sociales sin intervención excesiva del gobierno o de otras instituciones.
Esto implica la defensa de la democracia, los derechos civiles y políticos y la limitación del poder del Estado en la vida de las personas. Y hay algo bastante interesante y es que la ideología neoliberal tiene bastante éxito entre los jóvenes ahora. Esto ha cambiado en los últimos años, pues anteriormente el sector joven de la población solía sentirse más identificado con el segmento político de la izquierda, que tiende a ser más progresista y revolucionario. Puede que uno de los puntos fuertes de este liberalismo que apoyan sea su discurso antisistema, un poco punk, ¿no?, que plantea la defensa y la lucha por la libertad individual. Además, un discurso sobre la libertad no suena mal, ¿verdad?
Sobre todo cuando eres muy joven. Y a esto, en el caso de Argentina, hay que añadir el hecho de una gran crisis económica actualmente, crisis económicas cíclicas y una gran incertidumbre sobre el futuro, que ha hecho que los jóvenes apoyen lo nuevo. Y veamos ahora la estrategia de Milley en Argentina. En su campaña prometió terminar con la corrupción y con los políticos que llevan años en el poder. Además, en una sociedad en la que ha crecido la inseguridad, medidas como aplicar mano dura, reforzar la seguridad, meter en la cárcel a quienes tengan que estar y bajar la edad para poder juzgar a alguien por un delito o un crimen son buenas cartas para obtener más votos.
Esas promesas las combinó con una fuerte presencia en las redes sociales y en la televisión, con intervenciones poco ortodoxas, rebeldes e informales. El león, como se llama a sí mismo, atrajo la atención de los votantes de menos de 30 años. ¿Y cuáles son algunos de estos puntos liberales en los que coinciden estos discursos juveniles? Pues la verdad es que son bastante variados, pero por mencionar algunos, idolatran a personas como Elon Musk, un gran acumulador de capital, les interesan mucho las criptomonedas, las teorías sobre la abolición del Estado, apoyan a candidatos conservadores estatistas, defienden la liberalización del uso de las drogas o rechazan la despenalización del aborto. Cuando se les ha preguntado a jóvenes veintiañeros liberales por qué lo son, Sus respuestas han sido similares a estas.
Un joven respondía a esta pregunta diciendo, soy liberal porque soy individualista. Tengo una serie de sueños, esperanzas y ambiciones personales que forman un proyecto de vida Y pienso que mientras no haga daño a nadie, tengo el derecho a llevar a cabo ese proyecto. Otra joven de la misma edad, cuando fue consultada acerca de la posibilidad de que el liberalismo empeore las desigualdades sociales, respondió que quizás no es un tema del que deberíamos preocuparnos tanto. Ella decía que las personas tengan situaciones socioeconómicas diferentes a priori, en principio, no me parece malo, si aquellas personas que están peor tienen una buena calidad de vida. Y este último comentario es bastante significativo porque durante muchos años se ha luchado por suavizar las desigualdades sociales.
Pero, ¿qué ocurre si miramos al origen, al principio del liberalismo? Pues que nos damos cuenta de que aparece para relacionar el trabajo con la libertad. Un individuo libre intercambia su fuerza de trabajo por bienes materiales, por cosas. Y en teoría, en teoría, quien más trabaja más recibe a cambio. Eso es en un mundo ideal.
Quienes más dinero tienen, más bienes materiales pueden adquirir. Y esta idea fortalece la idea de la propiedad privada como un objetivo muy importante de los seres humanos. Esto también nos lleva a la conclusión de que quien no tiene no se ha esforzado lo suficiente, no ha trabajado duro para cubrir sus necesidades. O sea, el individuo es responsable de sus éxitos y sus fracasos. No se tienen en cuenta factores que influyen en las situaciones individuales.
Es decir, de alguna manera defiende una meritocracia casi perfecta. Tienes lo que te mereces. Pero en la vida real podemos ver que normalmente no es así, ¿No? Y otra cuestión interesante sobre el capitalismo neoliberal es que potencia el individualismo. Convivimos con personas que tienen diferentes valores morales.
Algo que yo veo como válido, justo y bueno no tiene que coincidir con lo que tú consideras válido, justo y bueno. Pero es cierto que el liberalismo hace que la idea de comunidad vaya desapareciendo, poniendo primero al individuo y después al resto del grupo. Si dejamos de prestar atención a las personas que nos rodean, va a haber una mayor fractura social. Podemos decir que el liberalismo no potencia ni la empatía ni el sentido de comunidad. Y ahora que ya hemos visto algunas de las críticas, vamos a ver que no todo es negativo.
La ideología liberal tiene cosas positivas. Por ejemplo, que se fortalecen las libertades individuales y en lo político se manifiesta en la igualdad ante la ley. En lo económico hay libre circulación de bienes materiales y libertad de mercado y en lo social se protegen derechos como el de expresión, religión y el derecho al trabajo. Además, las políticas liberales suelen promover la innovación y esto impulsa la creatividad, el ahorro y la inversión. Y hemos visto que la importancia individual que potencia el liberalismo hace que el Estado se vuelva más pequeñito.
Pero la idea de un Estado mínimo puede llegar a confundirse con un Estado anárquico, o sea, la falta de un poder estatal que ordene la sociedad. Algunos liberales radicales sostienen que las democracias no funcionan y que es necesario dar todo el poder al mercado. En el fondo, tanto liberales como anarquistas desconfían del poder y cuestionan la autoridad, buscando limitarla o eliminarla. Pero claro, con distintos objetivos y métodos. Vamos a pensar algo.
Un escenario hipotético. ¿Qué podría ocurrir si damos todo el poder al mercado como defienden los liberales libertarios y anarquistas de mercado? Pues si damos todo el poder al mercado, es probable que veamos una mayor concentración de riqueza en manos de unas pocas personas o empresas que tienen la capacidad de dominar y controlar la economía. Algo que ya pasa, pero sería incluso peor. Esto podría llevar a desigualdades económicas más profundas, ya que el mercado no siempre actúa de manera justa.
Y, además, la falta de regulación por parte de los gobiernos podría llevar a prácticas comerciales abusivas, explotación laboral y daño medioambiental sin restricciones. ¿Por qué? Pues porque no hay nadie controlando. También podría poner en peligro los servicios públicos esenciales como la educación, la atención médica y la protección social, ya que para el mercado esto no sería una prioridad. En resumen, dar todo el poder al mercado podría llevar a una serie de problemas sociales y económicos, incluyendo desigualdad extrema y falta de protección para los ciudadanos más vulnerables.
Por eso, en la mayoría de las sociedades capitalistas se busca un equilibrio entre el mercado y la intervención del gobierno. Ya sabes, estudiante, que en la mayoría de episodios en los que hablamos de economía yo suelo defender el capitalismo, porque sin ser un sistema perfecto, creo que es el sistema que mejor funciona y crea un mayor impacto positivo en la sociedad. Creo que la combinación de dejar el mercado hacer su trabajo mientras estamos vigilantes a sus fallos, que existen y son muchos, es una buena idea. Estoy absolutamente seguro de que yo no estaría hablando contigo aquí hoy si no hubiera nacido en España, país capitalista, pero también gran defensor del estado de bienestar, donde ningún ciudadano necesita preocuparse por cuestiones básicas como la sanidad o la educación. Como te digo, defiendo el capitalismo pero siempre y cuando estemos dispuestos a corregir los fallos de mercado.
Esas situaciones en las que el mercado no funciona de manera ideal y puede requerir la intervención del gobierno para corregir problemas y garantizar un funcionamiento más justo y eficiente. ¿Cuál es el problema, en mi opinión, sobre el neoliberalismo de Milley y por el que se sienten atraídos muchos jóvenes? Pues que según él, y estas palabras han sido pronunciadas por él mismo esta semana en el Foro Económico Mundial, según él los fallos de mercado no existen. Y claro, si algo no existe, no es un problema y no hay que prestarle atención. Para mí estas ideas, por muy modernas y muy punk que parezcan, me parecen que en realidad solo pueden hacernos volver atrás como sociedad, dejando a un lado a los más vulnerables.
Y todos podemos serlo. Y haciendo más individualista a una sociedad que ya lo es. Pero, como siempre te digo estudiante, esta es solo mi opinión. Yo estudié economía en la universidad y es un tema que me gusta mucho. Espero que lo hayas disfrutado o que al menos hayas aprendido algo nuevo y yo te espero aquí en el próximo episodio.
Un abrazo grande.