Vamos a discutir la obsesión por la virginidad, su simbolismo y las diferencias culturales en torno a este concepto. Este tema surgió porque hace poco vi una entrevista con la actriz australiana Rebel Wilson, y pronuncio su nombre en español, ¿ok? Quien recientemente publicó sus memorias. En su libro, Rebel comparte muchos aspectos de su vida y menciona que perdió la virginidad a los treinta y cinco años. Ella cuenta un poco sobre su familia y las razones por las que no empezó a tener citas hasta los treinta años, y cómo perdió la virginidad a los treinta y cinco años, una edad que suele considerarse tardía comparada con la media.
Ella dice que compartió esto tan íntimo porque cree que es un mensaje positivo. En sus palabras, obviamente, no todo el mundo tiene que esperar hasta los treinta, como ella, pero nadie debería sentirse presionado, especialmente cuando somos jóvenes, ¿no? Y también habla de la vergüenza que sentía al admitir que perdió la virginidad tan tarde. Según una encuesta de YouGov del año pasado, en el caso de los hombres británicos, la edad media pérdida de la virginidad era dieciocho años, mientras que en el caso de las mujeres era de diecisiete años. Además, un cinco por ciento de las personas encuestadas dijeron que perdieron la virginidad después de los veinticinco años.
Y antes de empezar con el tema de hoy, me gustaría recordarte que puedes utilizar la transcripción gratuita del episodio y las flashcards de vocabulario disponibles en la página web www punto Spanish Language Coach punto com. Y también te recuerdo que en muy pocos días, el próximo lunes, el lunes veinte de mayo, se abren las inscripciones para los tres cursos online de diferentes niveles de español. Ya sabes que son cursos con los que puedes estudiar conmigo en un curso u otro, dependiendo de tu nivel, y que te van a ayudar a mejorar tu español, a progresar y hacerlo de una forma estructurada y con ayuda si lo necesitas. Si tienes dudas con algunas de las lecciones, puedes hacernos una pregunta sobre la lección. Hoy me gustaría compartir un mensaje de una de las estudiantes del curso de nivel avanzado, Español Pro, ella se llama Sharon, y me envió el siguiente mensaje.
Hola César, soy Sharon de Manchester en el norte de Inglaterra y quería ponerme en contacto contigo solo para decirte cuánto estoy disfrutando del curso. He estudiado español de forma intermitente a lo largo de los años, pero recientemente he querido realmente llevar mi español al siguiente nivel y tu curso definitivamente lo está logrando. En este momento estoy a mitad del curso de Español Pro y realmente disfruto la forma en que profundizamos en la gramática y nos enfocamos en el significado y los matices. Realmente, he puesto en práctica mi mente y me ha ayudado a expresar mis ideas de una manera menos rígida y sonar más natural. Me gusta que el curso esté dividido en secciones diarias que no resultan abrumadoras.
Y como es un curso en línea, puedo volver atrás y revisar partes del curso nuevamente para no perderme nada y consolidar mi aprendizaje. Me siento cada vez más segura. Gracias, César, por un curso excelente. Pues muchísimas gracias a ti, Sharon, por hacer el curso y me alegra muchísimo que te esté ayudando y que estés consiguiendo los resultados y las mejoras que esperábamos cuando creamos el curso. Por cierto, estuve hace unas semanas en tu ciudad y me encantó.
Los mancunianos, así se llaman las personas naturales de Manchester, y reconozco que no lo sabía, sois gente majísima, muy amigables y además me encantó la Galería de Arte de Manchester, las cafeterías con tan buen café, y que el tiempo en los tres días que estuvimos fuera tan bueno. No tuve que sacar el paraguas en ningún momento, así que volveré a Manchester, me encantó. Y por cierto, por alguna razón estaba lleno de grupos de turistas españoles, lo que me sorprendió bastante. Y si a ti estudiante también te interesa alguno de los cursos, te recomiendo que vayas a la web y veas cuál es el mejor para ti. Si no estás seguro de tu nivel, puedes hacer el test de nivel, y si no estás seguro del resultado del test por algún motivo, puedes enviarnos un correo electrónico a hola arroba Spanish Language Coach punto com, y te ayudaremos con la decisión.
Te decía al principio del episodio que creo que hay una cierta obsesión con la virginidad, especialmente cuando somos más jóvenes. Bueno, no lo creo yo, los datos que te voy a contar a lo largo del episodio confirman esto de que es un hecho, de hecho, y cuando escuché las palabras de la actriz australiana sobre la vergüenza y la presión social por perder la virginidad tarde, pensé si yo me había sentido así alguna vez. Y la verdad es que no creo que me preocupara en exceso el tema de la virginidad. Quizás sí que había de vez en cuando conversaciones algo incómoda sobre ella, pero sí que recuerdo una conversación en el instituto en primero de bachillerato, es decir, con diecisiete años, donde había un grupo de chicos, en el que yo estaba incluido, hablando sobre el dichoso tema de la virginidad. Y un apunte, una nota, el adjetivo dichoso es un buen ejemplo de palabra que puede significar dos cosas completamente opuestas, similar a uno de los fenómenos de los que hablamos en el episodio anterior.
Alguien dichoso es alguien con suerte, con dicha, feliz, pero también tiene el sentido opuesto y se usa mucho de forma irónica. Cuando digo que hablábamos del dichoso tema, en realidad me refiero al maldito tema. Bueno, en este grupito, uno de los chicos, el líder, iba preguntando uno a uno quién había perdido la virginidad y quién era todavía virgen. Yo estaba esperando con angustia, claro, a que llegara mi turno para ser interrogado sobre mi virginidad y probablemente estaba deseando que algo o alguien nos interrumpiera para no tener que dar una respuesta. Pero eso no pasó, así que no mentí, como sospecho que alguno de mis compañeros hizo, y dije que era virgen.
Yo no era el único del grupo en ser virgen, lo que me provocó, viéndolo con perspectiva, un alivio absurdo, ¿no? Y es que hace unos años la media a la que se perdía la virginidad en España era muy similar a la del Reino Unido alrededor de los diecisiete años, pero ahora ha bajado drásticamente, a trece coma ocho años, según un estudio realizado por la Asociación de Enfermería Familiar y Comunitaria de Cataluña en dos mil veintiuno. Este estudio es uno de los más recientes y ha sido publicado en muchos medios de comunicación que he consultado, así que doy por buena su validez. Es importante decir que la virginidad es un concepto culturalmente construido y que puede tener diferentes significados para diferentes personas. Algunas pueden considerar que han perdido la su virginidad solo si existe la penetración, mientras que otras pueden tener una definición más amplia que incluya otras formas de actividad sexual.
En el caso de este estudio, define la pérdida de la virginidad como la edad media de la primera relación sexual con penetración. Personalmente, trece con ocho años me ha sorprendido, me parece bastante pronto, especialmente si tenemos en cuenta la maduración sexual se produce entre los ocho y los catorce años, dependiendo de si hablamos de un hombre o una mujer. En cualquier caso, muchas veces la maduración sexual no coincide con la maduración emocional y psicológica necesaria para tener relaciones sexuales. Pero, ¿por qué? ¿Por qué ha bajado tanto la Edad Media en España en los últimos años?
Las psicólogas Andrea Doreste y Ángela Aznarez, expertas en estos temas, sugieren como posibles causas de este descenso en la Edad Media el acceso cada vez más temprano a la pornografía a través de Internet. Los adolescentes usan la pornografía, que es ficción, la usan como una forma de educación sexual. Desafortunadamente, es el lugar donde aprenden, es su referencia o modelo de conducta en muchos casos, con los peligros que eso provoca. Imagina estudiante que aprendiésemos a conducir un coche, no con clases en la autoescuela, donde profesionales nos ayudan a aprender a conducir, sino con películas de acción. No tendría ningún sentido, ¿no?
Imagina aprender a conducir cuando solo ves este tipo de películas donde la gente conduce a una velocidad excesiva o poniéndose en riesgo a ellos mismos o a otros. También influyen en esta disminución el acceso a los teléfonos móviles y las redes sociales, que hacen que la presión por pertenecer a un grupo y por estrenarse sea cada vez más temprana. Estrenarse es una forma de decir que has perdido la virginidad, usando el verbo estrenar, que significa usar algo por primera vez. Y vamos a hablar ahora sobre cómo la virginidad se ha percibido en diferentes culturas y épocas. Me ha sorprendido ver cómo ha habido muchas visiones diferentes a lo largo de la historia y en diferentes culturas.
En la antigüedad, en culturas como la de Grecia y Roma antiguas, la virginidad tenía una importancia simbólica. Por ejemplo, las vírgenes vestales en Roma eran sacerdotistas que debían mantener su virginidad para servir a la diosa Vesta. Como diosa del hogar, Vesta tenía un fuerte rol simbólico, ya que era la protectora de la comunidad. Su fuego simboliza o simbolizaba el hogar de todos los romanos, es decir, la ciudad y el estado, y se creía que si este se apagaba era el preludio, la señal de una gran desgracia, de algo muy malo. Así que las vírgenes vestales eran las encargadas de proteger este fuego.
Su virginidad no era un símbolo de prestigio individual, sino que se veía como una necesidad para la seguridad y la prosperidad de la ciudad. Si una virgen vestal tenía sexo, estaba poniendo en peligro a toda la ciudad y era castigada severamente. Como contraste, tenemos el antiguo Egipto, donde la virginidad no era tan importante. Los egipcios no estaban especialmente obsesionados con el sexo, al contrario, Como para ellos la virginidad no tenía ninguna importancia, las relaciones prematrimoniales no estaban mal vistas. Las mujeres podían tener relaciones sexuales antes del matrimonio sin perder su estatus social.
Existía una libertad sexual que incluía también a las mujeres. Lo que sí obsesionaba a los egipcios era la fertilidad, la capacidad de tener hijos, Moviéndonos por la línea temporal llegamos a la Europa medieval, donde la virginidad femenina era altamente valorada estaba relacionada con la pureza y el honor familiar. Las mujeres debían llegar vírgenes al matrimonio para asegurar la legitimidad de los hijos y proteger la reputación de la familia. En esta época, ya vemos diferencias entre hombres y mujeres. La virginidad masculina, aunque importante, no recibía la misma atención.
Durante el Renacimiento y la Edad Moderna, la virginidad continúa siendo importante, especialmente para las mujeres. Las normas sociales y religiosas insistían en la castidad femenina antes del matrimonio. Perder la virginidad antes del matrimonio podía llevar al ostracismo social y familiar. Y, actualmente, en nuestros días, ¿cómo podríamos describir la situación? Hoy en día las percepciones de la virginidad varían mucho entre diferentes culturas y vamos a hablar de tres grandes grupos para simplificar la explicación.
En muchas sociedades occidentales actuales, la virginidad ha perdido parte de su antigua antigua carga simbólica. La sexualidad se ve más como una elección personal y la virginidad rara vez está conectada con la reputación o el estatus social. La educación sexual y los derechos sexuales han ganado importancia, y cuando se habla de sexualidad se pone el foco en temas como el consentimiento. Luego tenemos las culturas asiáticas. En países, por ejemplo, como India y China, la virginidad femenina sigue siendo altamente valorada.
La presión social y familiar puede ser intensa, y la virginidad continúa asociándose con el honor y la pureza. Sin embargo, estas actitudes están cambiando lentamente debido a la globalización y al acceso a la educación. Y por último, las culturas del Medio Oriente. En muchas culturas del Medio Oriente, la virginidad femenina sigue siendo crucial para el honor familiar. Las normas sociales y religiosas pueden imponer reglas estrictas sobre la conducta sexual, y la virginidad prematrimonial puede tener graves consecuencias sociales y personales.
Así que vemos que tanto a lo largo de la historia como ahora, la virginidad, especialmente la femenina, ha estado llena de simbolismo y se ha asociado al honor o deshonor individual, familiar o incluso colectivo. Y para ir acabando, me gustaría compartir un dato interesante de un estudio de Sigma dos para la Fundación Española de Contracepción, que afirma que casi el setenta por ciento de los jóvenes españoles cree que la educación sexual que reciben no es suficiente. Fíjate, estudiante, esto es preocupante porque, por un lado, tenemos que el acceso a la pornografía ocurre cada vez a edades más tempranas. Algunos estudios indican a los once años y otros incluso a los ocho años, justo al inicio de la maduración sexual. Y hemos dicho que en muchos casos se usa la pornografía, es decir, ficción, como referente de relaciones sexuales.
Además, la presión social y otros factores hacen que la edad de pérdida de la virginidad disminuya. Y por el otro lado, tenemos a la gente joven diciendo, oye, es que sentimos que no tenemos la educación sexual suficiente, y en ese escenario lo lógico sería pensar que todos estuviéramos de acuerdo en dar una educación sexual y afectiva de calidad a los jóvenes, sin embargo, en muchos casos esto se impide. Yo creo que es crucial que los jóvenes reciban una educación sexual adecuada a su edad y completa. La educación sexual no solo informa sobre cómo protegerse físicamente, sino que también enseña sobre el consentimiento y cómo no ceder a la presión social para tener relaciones sexuales antes de estar preparados. La educación sexual no existe para empujar a los adolescentes a tener sexo, sino que para que para que tengan la información necesaria para tomar decisiones informadas y responsables sobre su sexualidad, y que lo hagan cuando estén preparados únicamente.
Y además, este tipo de educación ayuda a desmitificar el sexo y la virginidad, eliminando esa necesidad de perderla rápidamente como si se tratara de una mancha, ¿no? De de algo malo. Y además, creo que hay que hacer un esfuerzo conjunto. O sea, es evidente que la responsabilidad de proporcionar una educación sexual adecuada no recae únicamente en las escuelas o únicamente en los padres, sino en toda la sociedad. Yo no soy padre, pero me pongo en el papel de ser padre de alguien y me pregunto, me pregunto si realmente podría ayudar a mi hija o hijo con la educación sexual, es decir, a una persona de una generación diferente a la mía que vive en una sociedad mucho más sexualizada y donde las cosas son simplemente diferentes a a lo que yo pude vivir con su edad.
Desde las expectativas sociales, las formas de interacción o la aparición de nuevos métodos anticonceptivos. Un treinta y cinco por ciento de los adolescentes aseguran no tener confianza con nadie de su familia para hablar de sexualidad, y es un porcentaje lo suficientemente alto para no dejar abandonado a ese treinta y cinco por ciento, ¿no? Ese treinta y cinco por ciento irá a buscar referencias a gente de su edad con quizás menos información, o peor, a la pornografía, actual maestra de educación sexual para una gran parte de la adolescencia. Y volviendo al símil de los coches de antes, ¿de verdad queremos vivir en sociedades donde las nuevas generaciones están aprendiendo a conducir viendo películas de acción? Pues espero que no, la verdad.
Y estudiante, yo lo dejo aquí por hoy, un placer compartir este ratito contigo, te espero en el próximo episodio, donde hablaremos de un tema muy muy interesante si estás aprendiendo español. Un abrazo grande.