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Español con Juan es un podcast en español para aprender español. Si tienes un nivel intermedio o intermedio alto de español, nuestro podcast te puede ayudar a mejorar tu nivel de comprensión y a aprender gramática y vocabulario en contexto, de una forma natural, escuchando los comentarios y las divertidas historias de Juan. Puedes leer la transcripción de cada episodio en nuestra página web, 1001 reasons to learn Spanish.

Hola chicos, ¿qué tal? ¿Qué tal va todo? Espero que todo vaya bien. Hoy no me voy a enrollar, para nada, hoy voy a ir directamente al grano. Hoy os voy a contar una historia muy muy importante y por eso, por eso mismo, es importante que prestéis atención y que escuchéis muy bien, porque es una es una es una de esas historias que te ponen los pelos de punta.

¿Estáis listos? ¿Estáis listas? Pues venga, empezamos. Hoy os voy a contar la historia de una niña, de una niña que se llamaba Irene. Estamos en mil novecientos noventa y uno, en Madrid.

Irene vive con con sus padres y y con su hermana, con su hermana mayor. En un barrio de Madrid que se llama Aluche. Irene es una es una niña normal, va va al colegio y le gustan mucho los deportes. Como es muy alta, juega al al baloncesto. También le gusta mucho el patinaje sobre hielo.

Es una niña muy activa, muy inquieta. Su madre es funcionaria. Trabaja en una comisaría de policía. Cada mañana, Irene desayuna con sus padres y con su hermana mayor. Después de desayunar, cada mañana, su madre la lleva al colegio en coche.

En los años ochenta y en los noventa, en España existía una organización terrorista que asesinaba a muchas personas, era la organización terrorista ETA. La mañana del diecisiete de octubre de mil novecientos noventa y uno, la hermana de Irene, que ya tenía quince años YYY, por tanto, era más consciente de de lo que pasaba, le preguntó a su madre en el desayuno por los atentados terroristas de ETA. Le preguntó, pero mamá, ¿tú cómo cómo trabajas para la policía? ¿No tienes miedo de que te maten a ti también? A lo mejor, nos ponen una bomba.

Y Irene, que solo tenía doce años, hasta entonces nunca había pensado en ETA ni ni sabía muy bien de qué de qué estaba hablando su hermana. Pero aquella pregunta de su hermana se le quedó se le quedó en la cabeza. Luego, después de desayunar, mientras salían de casa para subirse en el coche, Irene le preguntó a su madre, mamá, ¿y y si nos ponen una bomba a nosotros también? Su madre le contestó, no, hija, la las bombas se las pone la gente importante, nosotras nosotras no somos nadie. Y Irene, como todas las mañanas, se subió al coche con su madre.

Como todas las mañanas, su madre la llevaba al colegio antes de ir a la comisaría de policía donde trabajaba. Unos minutos más tarde, el el coche en el que iban Irene y su madre saltó por los aires. ETA había puesto una bomba en el coche. No fue el único atentado de ETA en Madrid aquella mañana de octubre de mil novecientos noventa y uno. Aquella fue una mañana trágica.

Aquella mañana ETA cometió tres atentados terroristas. Antes antes de la bomba contra el coche de Irene y su madre, ETA asesinó a un militar, el teniente Francisco Carballar, que era padre de cinco hijos. Y después, eso ese mismo día por la tarde, ETA cometería otro atentado contra el comandante Rafael Villalobos. Irene y su madre no murieron en el atentado. Sobrevivieron porque las ambulancias se encontraban muy cerca de donde ellas estaban.

Tuvieron la suerte, suerte entre comillas, claro, de que las ambulancias habían ido a atender a los heridos del primer atentado, el teniente Carvallar. Gracias a que se encontraban cerca, los médicos pudieron atender a Irene YAY su madre muy rápidamente y las y las llevaron al hospital. En los años ochenta y noventa, los españoles estábamos acostumbrados a ver escenas de atentados en la televisión. Cada semana había imágenes de coches bomba, de muertos, de sangre. En aquellos años, este tipo de imágenes aparecían en en la televisión mientras la gente estaba comiendo o 0 cenando en familia.

Estas imágenes eran tan frecuentes que nos habíamos acostumbrado a ver a ver a ver estas imágenes. Bueno, acostumbrarse no es la palabra más adecuada. Uno uno no no se acostumbra nunca a ver este tipo de imágenes. Pero, en fin, lo que quiero decir es que, a pesar a pesar de que este este tipo de de imágenes eran frecuentes, las las imágenes del atentado de Irene y su madre tuvieron un un gran impacto. Irene y su madre sobrevivieron, pero las dos quedaron mutiladas.

Irene perdió las dos piernas las dos piernas y su madre una pierna y un brazo. No os puedo no os puedo describir con palabras el el horror que sentimos los españoles cuando vimos las imágenes en la televisión. A una mujer cubierta de sangre, tirada en el suelo, que gritaba y preguntaba dónde estaba su hija. Su hija estaba también en el suelo. Cuando encontraron su cuerpo, la policía pensó que estaba muerta.

Luego se dieron cuenta de que estaba viva YYY llevaron a las dos, madre e hija, al hospital. Las imágenes de del atentado de Irene y y de su madre fueron muy impactantes y y han quedado grabadas para siempre en la memoria colectiva de los españoles. Para muchos fue quizás un despertar. Hasta el atentado de Irene y su madre, algunos pensaban que ETA era una banda de guerrilleros revolucionarios que que luchaban por la libertad contra la dictadura. Muchos aún tenían esa idea romántica de que eran unos jóvenes idealistas que luchaban por una causa noble, por la libertad contra la dictadura.

Después de ver las imágenes del atentado a a Irene y a su madre, mucha gente se dio cuenta de que, en realidad, no eran más que una banda de asesinos. No había ningún motivo que pudiera justificar aquel atentado brutal y salvaje contra una niña de doce años y contra su madre. Eran una banda de criminales mafiosos y nada más. De hecho, Francia, que hasta entonces había mantenido una política de cierta tolerancia y comprensión hacia los miembros de ETA, que se encontraban en territorio francés, y ¿Qué qué ¿Qué qué causa revolucionaria patriota o romántica podía justificar la amputación de las dos piernas a una niña de doce años? Han pasado muchos años desde aquella mañana de octubre de mil novecientos noventa y uno.

Muchos, quizás, os estaréis preguntando, ¿qué fue de aquella niña? ¿Sobrevivió? ¿Quedó traumatizada para siempre? ¿Qué se sabe de ella? Bueno, la historia de Irene es es una historia con final feliz.

Sí, a pesar de todo, a pesar de lo terrible de la situación a la que se tuvo que enfrentar, la historia de Irene termina bien. Irene, Irene Villa, es hoy una mujer de cuarenta y dos años. No solo no está traumatizada, sino que es una mujer muy feliz, gracias a que aprendió a superar sus limitaciones YYA sacar partido de de su situación. Irene no no se rindió nunca. Como le gustaba el deporte, se dedicó al deporte olímpico, al deporte paraolímpico, y ha sido ha sido campeona de España de esquí alpino.

Estudió periodismo y hoy en día colabora con diversos periódicos y emisoras de radio. Además, es psicóloga y da apoyo a personas que se encuentran en situaciones similares, personas que sufren cualquier tipo de discapacidad. De hecho, está muy implicada en en el tema de la inclusión de personas con discapacidades. No tengo tiempo de enumerar todas las cosas que ha hecho Irene Villa. Todo todo lo que ha logrado a lo largo de de su vida.

Para que para que os hagáis una idea, para que os hagáis una idea, os digo solo que que fue elegida una de las cien mujeres líderes más influyentes de España entre dos mil trece y dos mil dieciséis. En su vida personal está casada y tiene tres hijos. Y es feliz. Se nota que es feliz porque sonríe, sonríe siempre, y cuando habla transmite muy muy buenas vibraciones. También se dedica a dar charlas YYYA hablar, a a la gente joven que no conoce lo que pasó, que no sabe quién es ella porque porque aún no habían nacido cuando Eta intentó matarla a ella y a su madre.

Os dejo para para terminar sus palabras. Ella misma cuenta lo que lo que le pasó. Escuchad con atención y os daréis cuenta, por la forma en la que habla, que es una mujer muy fuerte, muy madura.

Soy Irene Villa, periodista, psicóloga, humanista. Con esta formación no creo que os extrañe que lo que me apasiona en este mundo son las personas, el ser humano, su capacidad de resiliencia, su generosidad. También me gustan las personas, bueno, la inclusión de personas con discapacidad ayudar a,

bueno,

a quien pueda ayudar, a inspirar, a encontrar su felicidad en su interior, a la inteligencia emocional. En fin, muchas cosas. Algunos no lo sabéis porque sois muy jóvenes, pero pero, bueno, mi historia Se resume en muchas adversidades y dificultades a lo largo de toda mi vida, pero concretamente, el año noventa y uno, cuando yo tenía doce años, ocurrió algo que, en principio, parecía irreversible. Resulta que, en aquella época, había una banda terrorista que ponía bombas. Aquel día decidieron masacrar Madrid, la capital de España, y, bueno, pues uno de esos tres coches fue el de mi madre, que ya trabajaba en una comisaría de policía haciendo DNIs y pasaportes, y, bueno, fue un blanco fácil, porque su coche no dormía en garaje y vieron que aparcaba donde aparcaban los policías.

El caso es que la bomba explotó justo antes de que me dejase a en el colegio. Bueno, aquello nos destrozó el cuerpo a las dos, pero, milagrosamente, salvamos la vida. Bueno, estaban los servicios sanitarios muy cerca porque había habido otra bomba en el mismo barrio de la Lucia y muy cercano, Y la ambulancia, que no pudo hacer nada por salvar a este teniente Carballar, que dejó cinco niños pequeñitos huérfanos, se llevó a mi madre, que, de hecho, era la única que parecía que estaba viva, porque ella se levantaba y gritaba, mi niña, ¿dónde está mi niña? Bueno, yo estaba

en

la carretera tirada, aparentemente muerta, y alguien me dio la vuelta y vio que que que sí, que tenía pulso, así que me llevaron corriendo al hospital más cercano, y ahí el primero que llegó fue mi padre. Los médicos le dijeron cómo estaba, ¿y sabéis lo que dijo? No la salvéis. Yo no quiero para mi niña una vida desgraciada, y prefirió sufrir él lo peor que te puede pasar, que te maten a un hijo antes que verme sufrir a mí. El médico tampoco me quería salvar, pero, bueno, afortunadamente, ocurrió el milagro de de devolverme a la vida, YYA partir de ese momento, tanto mi madre como yo, decidimos dar gracias por esta nueva oportunidad que la vida nos estaba dando, que ha habido muchísimas personas que han sido asesinadas y, en nuestro caso, estuvieron a punto, pero teníamos que dar las gracias.

Lógicamente, no fue tan fácil, porque asumir una realidad tan brusca, bueno, verte en el espejo directamente sin esta parte del cuerpo y, de pronto, ver, bueno, que tu esquema corporal cambia, que a ti lo que te gusta es el deporte, el baloncesto, patinar sobre hielo y, de repente, dices, bueno, ¿y ahora? ¿Y ahora qué? Tuve muchísimo apoyo y muchísima ayuda, eso siempre digo que el apoyo social es fundamental. Siempre hay que contar lo que nos ocurre para que otras personas nos puedan echar una mano. Yo, en mi caso, tuve gente que vino, pues, de todas partes, incluso fuera de España, que se habían enterado, porque, claro, las imágenes eran tan dantescas y terroríficas que dieron la vuelta al mundo.

Y, bueno, por mucha ayuda y por muchos premios, por mucho reconocimiento y mucho amor, uno asume lo que realmente le pasa, no cuando está rodeado de este cariño, sino cuando te enfrentas a tu realidad en soledad. Y eso no te lo puede quitar nadie. Yo creo que el dolor es inevitable. Lo que es opcional es quedarte en ese sufrimiento de por vida. Así que decidí que iba a seguir estando abierta a los regalos que la vida me iba a dar, que, por cierto, han sido muchos, porque, gracias al deporte, íntegro el primer equipo del mundo de esquí adaptado.

Aún hoy, once años después de que naciera este equipo, yo sigo compitiendo. He sido mamá de tres niños maravillosos, y eso ha sido lo que más ha llenado mi vida de ilusión, de alegría, de fuerza, un corazón triplicado de fuerza, de amor, y eso es lo que ahora mismo me mueve, y lo que más me preocupa, como a vosotros, es darles una buena educación, una educación en valores, quiero fortalecer a mis hijos. Siempre digo que, hijo, te haré fuerte y seguro, pero debes tropezar para aprender. Por eso voy a darte fortalezas humanas dándote mucho amor y mucha seguridad en ti mismo. Pero no voy a quitar las piedras de tu camino, porque cuantas más piedras encuentres y más pesadas sean, más grande y fuerte construirás tu castillo.

Esa ha sido la principal lección que la vida me ha dado, y así voy a educar a mis hijos.

Bueno, yo creo que se entiende muy bien lo que ha dicho, ¿no? En el blog os dejo este y otros vídeos para que entendáis mejor la historia de Irene Villa. Un abrazo y nos vemos, no, no, no nos vemos, nos escuchamos en el próximo vídeo, aquí en Español con Juan.

Hasta aquí el episodio de hoy, muchísimas gracias por escuchar hasta el final. Si quieres leer la transcripción de este episodio o de los episodios anteriores de nuestro podcast, visita nuestra página web, 1000 an 1 reasons to learn spanish. Allí encontrarás también ejercicios y muchos recursos para aprender español. Hasta pronto.

Podcast: Español con Juan
Episode: Irene Villa