Y, bueno, estos estudios nos van a demostrar que, en su mayoría, sí puede aumentar la felicidad de las personas, obtener más ingresos económicos o tener un salario mayor, pero hay muchos matices y hay muchos factores que tenemos que tener en cuenta. Te recuerdo primero que puedes leer la transcripción de forma gratuita si la necesitas, usar las flashcards de vocabulario, donde vas a encontrar todas todas esas palabras que quizás no conoces o expresiones, y también en la misma página web vas a poder dejar tu email en la lista de espera para mis cursos online de español, que abren sus puertas o abren las inscripciones de nuevo el próximo veintidós de julio. Así que todo esto lo tienes, toda esta información en la página web, tres w w punto Spanish Language Coach punto com. Y preparando este episodio sobre el dinero, y por cierto, justamente ayer estuve en el Museo Británico y hay una exposición, no una exposición, es una galería, una galería permanente donde se habla de la historia del dinero, creo que empieza, se fija como comienzo de algún tipo de de dinero como método de intercambio en Mesopotamia hace más de tres mil años, y y hablan de cómo el dinero, pues se inventó por una necesidad, ¿no?
Porque aunque el trueque existía, y el trueque, si no conoces la palabra, es el intercambio de bienes, pues imagínate, tú me das tres gallinas y yo te doy quince kilos de manzana, eso era el trueque. Aunque el trueque era ya un método de intercambio, el dinero, pues, era mucho más efectivo, podías acumular riqueza y desde hace muchos, muchos años ha ido evolucionando en en el método que usamos, en el formato que usamos, ¿no? El dinero es importante, esto es es una obviedad. Para la mayoría de nosotros es necesario tener una mínima cantidad de dinero con la que usar cada mes para comer, para pagar el alquiler o para pagar la hipoteca de de la casa. Sin embargo, hay muchos estudios que, como decía, han intentado responder a la pregunta de, ¿el dinero te puede hacer más feliz?
Yo preparando el episodio he intentado pensar un poco en mi relación con el dinero. Cuando era pequeño, a pesar de venir de una familia normal, de clase trabajadora, nunca tuve una preocupación por el dinero. No sé si mis padres tuvieron problemas económicos cuando yo era pequeño, si los tuvieron, la verdad es que yo no fui consciente o no se me comunicó. Obviamente, no éramos ricos, pero sí que siempre teníamos la nevera llena de comida y e incluso podíamos tener pequeños caprichos como como el ocio, ¿no? Ir al cine o pequeñas vacaciones.
Entonces, nunca me preocupó en exceso el dinero. Pienso que me empieza a preocupar, y e imagino que es el caso de la mayoría de personas, cuando te independizas, ¿no? Te independizas, dejas la casa familiar y tienes que pagar normalmente un alquiler, el alquiler de una habitación, en mi caso, porque yo me independicé en Londres, una de las ciudades más caras del mundo. Entonces, tenía que pagar el alquiler de mi habitación, algunos gastos extra, y con mi salario la verdad es que llegaba a fin de mes, es decir, esta expresión es muy interesante, llegar a fin de mes. Era capaz de pagar todos mis gastos a final de mes, el principal era el alquiler, que representaba casi un sesenta por ciento de mi salario.
Sin embargo, no tenía mucha capacidad de ahorro, no ahorraba mucho, así que llegaba un poco justo y sí que es verdad que a veces tenía miedo de gastos imprevistos, ¿no? Un gasto que no esperas y que y en el que tienes que invertir una cantidad grande de dinero. Pero, en general, nunca me ha preocupado en exceso, he sabido administrarme bien, he sabido no vivir por encima de mis posibilidades económicas, y luego, pensando también en en esta relación de felicidad dinero, he pensado en la primera vez que tuve un aumento de salario o un incremento salarial, no fue en la misma empresa, sino fue cambiando de empresa y pasé a ganar alrededor de un veinte por ciento más de dinero, y no recuerdo especialmente que me sintiera más feliz por por esa cantidad extra de dinero. Es verdad que adapté mi estilo de vida y, a lo mejor, pues salí a cenar un poquito de una forma más frecuente, ¿no? Con más frecuencia, porque tenía un poco más de dinero disponible o simplemente ahorraba más, pero no recuerdo sentirme supersatisfecho con esa cantidad extra de dinero.
También es verdad que hablo de un sueldo, pues eso, de cuando empiezas a trabajar, cuando empiezas a despegar en tu carrera profesional, y no estoy hablando de salarios altos, obviamente. Pero vamos ahora a ver un poco qué es lo que dicen los estudios que han intentado dar respuesta a esta pregunta y a esta relación entre el dinero y la felicidad. Hay un estudio muy muy famoso, y es posible estudiante que hayas oído hablar de él, y es el que dice que, es un estudio de dos mil diez, así que la cifra económica que te voy a dar se ajusta al año dos mil diez, que dice que para el caso de Estados Unidos, si una persona tiene un salario de setenta y cinco mil dólares anuales, pues incrementos de ese salario van a ir acompañados de incrementos de felicidad, pero cada vez menor. Es decir, si tú empiezas con un salario de, pongamos, veinte mil dólares al año, los incrementos que vas a ir obteniendo salariales van a ir acompañados de incrementos de felicidad o bienestar emocional, pero a partir de los setenta y cinco mil dólares hay un decrecimiento de esa felicidad incremental o marginal que vas a estar recibiendo.
A día de hoy, si adaptamos esos setenta y cinco mil dólares con la inflación al año dos mil veinticuatro, estaríamos hablando de un salario de más de cien mil dólares. Y, por supuesto, hay que tener muchos factores en cuenta, es decir, no es lo mismo que una persona reciba cien mil dólares de salario para ella o para él solamente, que ese salario, que de ese salario dependa no solo esa persona, sino también una familia entera con cinco hijos, por ejemplo, o si vives en un país donde el sistema de salud es público y universal y, por tanto, no tienes que preocuparte de los gastos relacionados con con tu salud, o si es el caso contrario, donde es una partida importante de tus gastos. Así que hay muchas, hay muchos factores que tendríamos que tener en cuenta. Lo que sí que es interesante y apuntan o indican la mayoría de estudios es que, a pesar de que sí que haya una cifra o un umbral donde el dinero deja de darnos más felicidad conforme va creciendo esa cantidad, de forma personal y y casi biológica siempre tendemos a aspirar a más. Es decir, incluso cuando obtenemos ese salario que ya no nos va a provocar más felicidad, siempre pensamos, bueno, si ahora estoy cobrando cien mil dólares o ciento veinte mil euros al año, o cien mil libras o noventa mil libras al año, quizás si cobro un veinte por ciento más en cinco años seré incluso todavía más feliz, ¿no?
Esto, los estudios indican que no sería ya así, que no será así, sin embargo, tenemos como esa necesidad de siempre tender a querer un poquito más, a nunca encontrar esa satisfacción. Y esto en realidad tiene todo el sentido del mundo y está provocado por lo que se llama, es un efecto psicológico llamado adaptación hedónica, y esto sirve para las cosas buenas, las cosas positivas, como negativas, Y es que una vez hemos alcanzado un nivel de ingresos económicos o de salario con el que pensábamos que íbamos a estar muy satisfechos o 0 satisfechas, pues nos adaptamos a él y queremos un poquito más. Puede ser simplemente porque tengamos un nuevo objetivo o porque hayamos adaptado esa cantidad de dinero a un nuevo estilo de vida y, por tanto, nos da la sensación de que, de nuevo, estamos en la casilla de salida o en la casilla de inicio y necesitamos más dinero para sentirnos más satisfechos o con una sensación de tranquilidad, esa sensación de tranquilidad que te da el dinero, ¿no? De saber que si hay un gasto imprevisto lo vas a poder, le vas a poder hacer frente, o si alguien va a necesitar ayuda económica por tu parte, vas a poder ofrecerla.
Entonces, este fenómeno este fenómeno psicológico, la adaptación hedónica, nos explica un poco cómo parece que nunca es suficiente con la cantidad de dinero que que obtenemos. Y luego hay otro estudio que también indica algo bastante interesante, y es que las personas con un salario mayor, que podemos pensar tienen un nivel de bienestar emocional superior por esta sensación que nos provoca el dinero, ¿no? De tranquilidad y demás, pues, a pesar de tener un salario mayor, disfrutan menos de su tiempo libre. Están mucho más conectados o conectadas por el tipo de trabajo que tienen con su trabajo, les resulta complicado desconectar del trabajo incluso durante el período de vacaciones. En Europa normalmente el período de vacaciones es de veintiocho días al año, creo que en Norteamérica es un poquito menos, y estas personas con un salario mayor, que suelen tener puestos de trabajo más cualificados, pues tienen problemas para desconectar y también tienen eso que se llama la depresión pre vacacional, porque tienen o les genera estrés irse de vacaciones y dejar mucho trabajo acumulado durante esos días de vacaciones, y también el estrés o la depresión post vacacional, ¿no?
Al volver del de las vacaciones y darte cuenta de todo el trabajo que tienes acumulado, todas las todas las cosas que se han quedado sin hacer. Así que esto es interesante, que a veces ganar más también provoca efectos negativos como disfrutar menos de tu tiempo libre. Otro estudio bastante curioso no habla de cifras, no habla de cantidades de dinero para sentir esa felicidad que provoca el dinero, sino habla de nuestra tendencia evolutiva a compararnos con las otras personas, y dice, no vas a ser feliz por ganar más, sino que vas a ser más feliz comparándote con gente que gane menos dinero que tú, es decir, vas a estar más satisfecha o más satisfecho con tu salario, siempre que en tu círculo, en el círculo en el que te muevas, los demás ganen menos que tú. Esto es interesante también y, de hecho, hay muchas personas en Internet, son como gurús que se dedican a al desarrollo personal, a a potenciar el talento de las personas y y potenciar su vida financiera y económica, YYA veces dan un consejo que a mí me parece bastante tóxico, que es rodéate de personas que tienen más dinero que tú.
¿No? Entonces, quizás este estudio demuestra que, efectivamente, si te rodeas con personas, si tú piensas que tienes un muy buen salario, pero empiezas a rodearte únicamente con personas multimillonarias, pues quizás sientas que te estás quedando atrás, te compares de una forma negativa con ellas, intentes buscar esa fórmula, si existe, para ganar más dinero y sentir esa satisfacción, bienestar emocional o felicidad. Como digo, a mí esto me parece un poquito tóxico lo de compararse y me parece tóxico mirar por encima del hombro, es decir, mirar con aires de superioridad a alguien simplemente porque gane menos dinero que tú, y también me parece tóxico compararse y sentirse inferior porque alguien esté ganando más que tú, sobre todo porque las circunstancias personales, profesionales, históricas, geográficas varían mucho de persona a persona, ¿no? Entonces, creo que es esto es un poquito un poquito más complicado que eso. Y luego también algo bastante interesante que se ha descubierto es que el dinero nos proporciona felicidad, especialmente cuando somos jóvenes.
¿Qué quiere decir esto? Que, efectivamente, al ser joven aspiras cada vez a tener más dinero y hay un incremento de felicidad más más relacionado con estos incrementos, pero a partir de los sesenta años, otras cosas, especialmente la salud, tienen un peso mucho más importante en tu bienestar emocional y en tu felicidad, ¿no? Y es lógico, porque a partir de los sesenta años, primero yo creo que quizás tu situación económica es un poquito más estable que cuando eres más joven, por tanto, dejas de preocuparte por esa escasez o falta de dinero, y además, a partir de esa edad, surgen o aparecen más achaques de salud. Un achaque es un problema de salud, la hipertensión, el colesterol, artritis, cositas, pequeñas cosas que afortunadamente hoy en día se pueden manejar y hay medicación para ella, pero que tiene un efecto en la salud de las personas y puede tener un efecto en su bienestar. Y este mismo estudio que nos dice que la salud es un factor que es cada vez más importante a partir de los sesenta años para evaluar o puntuar nuestra felicidad, también dice que la vida social es otro de los factores, y especialmente no sentir soledad.
No sé si has visto, estudiante, esta gráfica, que la verdad da bastante miedo, de el tiempo que pasamos solos durante una vida, cuando somos bebés, somos niños y niñas, somos adolescentes, pasamos siempre mucho tiempo con otras personas, estamos muy poco tiempo en soledad, durante nuestra vida profesional pasa un poco lo mismo, ¿no? Porque estamos rodeados de de los compañeros y compañeras de trabajo, en casa, si estamos en pareja, pues ahí vivimos con nuestra pareja, con nuestro marido o nuestra mujer, nuestro novio o novia, lo que sea, también puede que haya hijos, pero conforme pasan los años, pues te jubilas, por tanto dejas de pasar tiempo con los compañeros de trabajo o tus hijos se van de casa o tu cónyuge, es decir, tu pareja fallece, muere y en viudas te quedas viudo o viuda, entonces en la gráfica se muestra cómo conforme pasan los años, el tiempo que pasamos en soledad se va incrementando casi exponencialmente. Por eso de la importancia, y creo que ahora se habla más de mantener la vida social, crear buenas redes sociales, y no hablo de Instagram, sino redes sociales de verdad, de donde nos podamos tocar, y para evitar esto, ¿no?
Porque además se ha demostrado que la soledad tiene un impacto muy negativo en la salud, tanto mental como física y, por tanto, en nuestra felicidad. De todos modos, no es nada sorprendente, ¿verdad? Que factores tan importantes como la salud o la vida social tenga un impacto incluso superior que el dinero que ganamos o el dinero que tengamos en nuestra cuenta del banco. Lo que sí que es interesante es saber cómo gastar el dinero en unas cosas u otras nos puede reportar más felicidad, o sea, no es solo no es solo tener dinero, sino cómo gastarlo. Los estudios nos dicen que las experiencias nos provocan una mayor satisfacción emocional a largo plazo, porque tenemos recuerdos, y al final, cuando te compras una tele muy cara, la puedes estar disfrutando durante un tiempo, pero pasados los años no lo recuerdas tanto como un viaje que hiciste en familia, por ejemplo, ¿no?
A pesar de que en en el caso de algunas experiencias también necesitas dinero. Pero nos dicen esto, siempre los estudios van en esta dirección, las experiencias siempre van a tener a largo plazo una, nos van a reportar una satisfacción mayor. Y también algo muy curioso es que gastar el dinero en los demás y no en nosotros mismos también nos va a reportar una mayor satisfacción. Y esto no hace falta hacer grandes regalos a otras personas, aunque es verdad que cuando haces un regalo y has pensado en el regalo de esa persona y a lo mejor te has dejado una cantidad importante de dinero en el regalo, sientes mucha más satisfacción que si lo hubieses comprado para ti? Yo creo que en muchos casos, porque cuando nos compramos algo para nosotros mismos hay un poco de sentimiento de culpa, ¿no?
De no debería haberme comprado esto, me lo merezco. Sin embargo, cuando lo hacemos para personas que queremos, pues esta sensación no está tan presente. Para acabar estudiante, quiero hacer una pequeña reflexión, y es sobre algo que he leído hoy en el periódico Ayer a una mujer, a una anciana de noventa y cuatro años. Ella fue desahuciada, es decir, la expulsaron de su casa en una casa donde ella había estado alquilada, había estado pagando el alquiler durante cuarenta años en el centro de en el centro de Madrid, y ayer la desahuciaron. Fue la policía y la sacó, la desahució porque no había estado pagando el alquiler que tenía que haber pagado por motivos desconocidos.
Obviamente, cuando hablamos de riqueza, de ganar dinero, de ahorrar, podemos pensar que que la responsabilidad es nuestra, ¿no? De cada individuo, pero hay muchos factores y muchos factores positivos, negativos, la suerte, las relaciones sociales, los las conexiones que tengamos, que puedan hacer que al final de nuestra vida, pues tengamos un colchón económico o una base económica mejor o peor. Pero en cualquier caso, para mí la felicidad o el bienestar emocional también se traduce o también significa vivir en una nación, en un país donde, pues no se desahucia a una persona de casi cien años, obviamente muy vulnerable, con incapacidad de generar nuevos ingresos, porque esta mujer no se puede poner a trabajar con noventa y cuatro años, como entenderemos todos. Entonces, creo que además de tener la capacidad de de ganar dinero y y gastarlo si lo has si lo has ganado honradamente y de forma legal, creo que es importante y nos va a provocar a todos una satisfacción emocional muy positiva saber que que los gobiernos ofrecen una calidad de vida mínima para las personas especialmente vulnerables, y que quizás no han tenido tanta suerte como otras personas que sí han sido capaces de gestionar mejor su patrimonio, gestionar mejor su riqueza.
No seas estudiante, cuéntame un poco en los o realmente son otros factores. Yo te espero en el próximo episodio, muchas gracias por escucharme, un abrazo grande.