No sé si tú te consideras una persona informada, ¿te gusta estar al día con lo que pasa en el mundo? Si de vez en cuando consultas noticias en español, habrás leído o habrás oído hablar sobre un plan que ha puesto en marcha el gobierno de España, el Plan de Acción por la Democracia, también conocido como Plan de Regeneración democrática. Este plan, como casi cualquier propuesta de cualquier gobierno del mundo, no ha puesto a todo el mundo de acuerdo. Las opiniones están divididas, algunas personas están a favor y otras están en contra. Aunque no vivas en España, muchos gobiernos del mundo piensan, o incluso han creado, planes similares.
En la boca de la clase política, de diferentes ideologías, siempre escuchamos hablar de fake news o noticias falsas, y comentan formas posibles de combatirlas. Bueno, este plan podría ser una forma de hacerlo, así que, aunque yo te voy a hablar de España, en realidad, este es un asunto global. Antes de continuar, te recuerdo que puedes usar la transcripción gratuita del episodio y las flashcards de vocabulario. Todo esto está en la web Spanish Language Coach punto com. Allí también verás que el lunes próximo, el día cuatro de noviembre, abren las inscripciones a mis tres cursos online.
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La idea es que haya más transparencia, más claridad entre los que trabajan en cargos públicos y la sociedad a la que sirven. El propósito u objetivo es luchar para prevenir y evitar la corrupción pública y privada. Y uno de los puntos principales es que el gobierno tendrá que rendir cuentas cada seis meses sobre los compromisos que tiene con los ciudadanos y las medidas que realiza para cumplirlos, para hacerlos efectivos. Rendimos cuentas sobre algo cuando damos explicaciones por nuestras acciones. Nada mal, ¿no?
En principio, en papel suena bien, queremos gobiernos transparentes y que cumplan con las promesas o compromisos que hicieron a la ciudadanía. El segundo eje de este plan es el más polémico y es al que vamos a dedicar este episodio, se centra en el ecosistema informativo, es decir, en los medios de comunicación y su funcionamiento. El gobierno insiste en que lo que busca es garantizar la calidad y la independencia de los medios de comunicación. ¿Y qué dicen las voces críticas a este plan? Pues que, en realidad, puede convertirse en un mecanismo de control y censura, algo que más que regenerar la democracia, la pone en peligro, y vamos a ver por qué.
Sobre el papel, el propósito de este eje central es garantizar cosas como la transparencia, la independencia, el pluralismo y la protección de los medios de comunicación. Parecen medidas positivas, pero, como digo, se han levantado voces muy críticas que dicen que España es ya una democracia plena en la que existen la libertad de prensa y de expresión, y consideran que estas medidas no son necesarias y, además, muy intervencionistas. La realidad es que gran parte de estas críticas tienen en cuenta las declaraciones, las palabras que el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, dijo hace algunos meses. Él dijo que quería acabar con la impunidad de algunos pseudomedios, medios de comunicación que, en realidad, tienen otros objetivos y que no suelen respetar la ética periodística. Y dijo que, además, muchos de estos medios falsos estaban financiados por gobiernos de ultraderecha.
El presidente llamó pseudomedios a estos medios de comunicación porque, según él, propagan o difunden bulos y desinformación, y que esto supone un gran riesgo para la democracia. Los bulos son noticias falsas, o sea, sería una buena traducción al español de fake news. Y refiriéndose a estos medios que propagan bulos o fake news, Pedro Sánchez dijo que la democracia tiene viejos enemigos, pero con nuevas y potentes herramientas, que han aprendido a ser más sutiles, y por eso el gobierno tenía que garantizar una prensa libre, independiente y plural. Así que dentro de este plan de mejora o regeneración democrática se incluyen ciertas medidas sobre los medios de comunicación. Así que ahora que ya conocemos cuál es el objetivo del plan, vamos a ver en qué consisten estas medidas tan polémicas de forma concreta.
Una medida fundamental es que busca mayor transparencia en la financiación de los medios, es decir, cómo se financian, de dónde obtienen el dinero, y esto se hace conociendo quiénes son las personas propietarias y accionistas, y también qué publicidad institucional reciben y cuáles son sus cifras de audiencia. Te pongo un ejemplo. La segunda cadena de radio, radio generalista, en España es la COPE. La escuchan a diario tres millones de personas. ¿Y quién es el propietario de esta radio?
Pues la conferencia episcopal española, en otras palabras, la Iglesia Católica española. Es obvio que la línea editorial de esta radio está fuertemente marcada por su propietario. El gobierno también quiere que haya claridad con la publicidad institucional que reciben los medios de comunicación. ¿Y qué es la publicidad institucional? Pues la inversión de dinero que hacen en publicidad en medios de comunicación tanto el gobierno central como los gobiernos regionales, ministerios, ayuntamientos y otros organismos públicos.
Por ejemplo, el Ministerio de Educación puede hacer una campaña publicitaria en televisión en canales privados, donde tiene que pagarles por anunciarse, claro. Igual que Coca Cola es un anunciante, los organismos públicos también pueden serlo. Para entender la problemática de este tema, hay que entender un poco cómo se reparte, cómo se divide el poder político en España en este momento. El gobierno central está en manos del partido socialista, el PSOE, que es el que promueve este plan, es un partido de izquierda o centro izquierda. Sin embargo, en esta legislatura, la mayor parte de los gobiernos autonómicos están gobernados por un partido de corte más conservador y derechista, el PP o partido popular.
En España, es bastante frecuente la publicidad institucional del gobierno central o de los gobiernos autonómicos en los medios de comunicación, y en el caso de algunos medios es una gran fuente de ingresos, una cantidad de dinero de la que dependen para existir. De nuevo, no hay que ser el más inteligente de la clase para ver que las fuentes de financiación de dónde viene el dinero, en este caso, de los accionistas principales, propietarios de los medios y la publicidad institucional que recibe, son cosas que van a influir de un modo u otro en su línea editorial. Si una de las mayores fuentes de dinero de ingresos para un medio es la publicidad institucional que recibe, es bastante posible que esta radio, este diario electrónico o en papel pierda su imparcialidad y se incline hacia el lado de su mecenas, de su fuente de dinero. Si recibe mucho dinero del gobierno central, que es de izquierdas, tenderá a la izquierda. Si recibe mucho dinero de un ayuntamiento o una comunidad autónoma gobernada por la derecha, inclinará su línea editorial hacia ese lado.
Esto hace que algunos se planteen la la siguiente pregunta, entonces, si un medio de comunicación es privado, ¿debe el gobierno legislar sobre las fuentes de financiación de una empresa privada? ¿No es una medida demasiado intervencionista? Pues no lo sé. En cualquier caso, el plan de acción por la democracia pretende, al menos, poner límites a la financiación que las administraciones públicas pueden dedicar a los medios de comunicación, quieren fijar un tope, un tope es un límite. Las voces contrarias sostienen que la publicidad institucional ni siquiera es necesaria.
Si el gobierno necesita comunicarse con la ciudadanía para algo importante, tiene medios para hacerlo sin tener que invertir en publicidad. Recientemente, se ha presentado de manera oficial este plan de acción por la democracia para, en palabras del ministro que lo presentó, garantizar el derecho de la ciudadanía a la información plural, veraz y de calidad. Yo creo, estudiante, en que todos estamos de acuerdo en que queremos consumir información plural, veraz y de calidad, quién no. Pero de nuevo, ¿no es un poco peligroso que sea el gobierno el encargado de controlarlo? El ministro volvió a hablar de esos medios de comunicación de los que habló el presidente tiempo atrás y que se basan en el clickbait y las fake news, y que tienen como objetivo socavar, dañar o destruir las libertades.
Dejó claro que no se deben financiar con dinero público, y aclaró que hay otros medios que sí son valiosos, y el propósito de este plan es intervenir a favor de esos verdaderos medios de información para garantizar un sistema de medios plural. Quieren apoyar el trabajo de los verdaderos profesionales para que puedan realizar su trabajo en libertad y en las mejores condiciones. Y para entender este asunto, es también importante hablar de que, en realidad, la forma de informarnos ha cambiado mucho en las últimas décadas. Hace años, las personas confiaban en los periódicos de papel para informarse. Algunos de ellos tenían incluso dos ediciones, una matutina por la mañana y otra vespertina, que era la edición de la tarde.
Y la difusión de las noticias internacionales era algo lenta, porque los medios de comunicación no eran lo que son hoy. Más tarde, la radio y, posteriormente, la televisión fueron sustituyendo, reemplazando a los diarios como fuentes de información general, aunque estos últimos continuaban siendo los que analizaban la información de manera más profunda. A finales del siglo pasado, las cadenas de televisión, dedicadas únicamente a las noticias, eran una realidad, la información se transmitía globalmente de una manera mucho más rápida. Para entonces, ya comenzábamos a oír hablar de Internet, pero no podíamos imaginarnos cómo revolucionaría nuestro día a día y nuestro acceso a la información. Los avances tecnológicos desde principios de este siglo han contribuido a que Internet se haya convertido en la principal fuente de información para muchas personas.
Nuestro smartphone, esa pequeña herramienta que llevamos en el bolsillo, es ahora mucho más potente que nuestro primer ordenador de sobremesa o nuestro primer portátil. Hasta ese momento, la información la habían transmitido los profesionales de la información, pero el aumento de los blogs, los foros y las redes sociales pronto hicieron que personas, como tú y yo, pudiéramos compartir opiniones y noticias. Es más, también podíamos generarlas, es decir, el avance de Internet hizo que la producción y el consumo de noticias fuera más interactivo que nunca. Estos cambios en la forma en la que buscamos y consumimos información ha generado estas nuevas inquietudes de las que estamos hablando, la preocupación por la desinformación y las noticias falsas. Porque la realidad es esa, se puede compartir todo tipo de información sin necesidad de verificarla.
Para ello, plataformas de mensajería instantánea como WhatsApp y Telegram han sido claves. A través de ellas, no solo se comparten noticias de actualidad, sino también rumores, fake news o noticias falsas e incluso teorías conspirativas. Muchas veces, estas noticias se difunden a través de webs, otras redes sociales, y llegan incluso a la prensa escrita. Ahora llega otro punto clave, ¿quién decide de manera objetiva lo que es la desinformación o quién califica de medio o, por el contrario, pseudomedio de comunicación a un diario, una radio o una televisión. Lo que va a hacer el gobierno de España es crear una comisión específica en el congreso para analizar la desinformación que establecerá unos criterios para diferenciar a unos medios de otros, los medios válidos reales de los pseudomedios.
Y algunos piensan que dejar en manos del poder político decidir lo que es la información veraz y lo que no lo es podría abrir la puerta a la censura. ¿Por qué? Pues se preguntan, por ejemplo, ¿quién va a controlar al gobierno? ¿Podría calificar de bulo o desinformación noticias críticas hacia él? Podría calificarse a un medio contrario al gobierno como pseudomedio.
Los críticos consideran que esta regulación también puede hacer que los medios se autocensuren para evitar conflictos con el poder. Y vamos ahora al siguiente punto de este plan, que tiene que ver con el pluralismo informativo. La idea es que los ciudadanos puedan estar expuestos a distintas ideas y opiniones. Esto es imprescindible en una democracia, pero algunos dicen que en los últimos años está en riesgo. ¿Por qué?
De nuevo, tiene que ver con cómo nos informamos. Muchas personas solo se informan por Internet y es normal que si tenemos cierta tendencia política, tendamos a informarnos en medios de comunicación afines similares a nosotros. El caso es que antes ibas al quiosco y comprabas tu periódico favorito, ya sabías que en las columnas de opinión no iba a haber sorpresas y que la línea editorial estaba clara, pero con el uso de los medios en Internet, esto se ha agudizado, se ha hecho más fuerte por culpa del famoso algoritmo. El algoritmo puede hacernos vivir en una especie de burbuja informativa de la que es difícil salir. Se retroalimenta de nuestras consultas, de las imágenes que clicamos, de las noticias que leemos, y nos ofrece contenido similar porque sabe que nos va a interesar.
De esta manera, podemos vivir inmersos en un lado del espectro político y nos perdemos datos más objetivos y globales, vamos, que nos polarizamos todavía más. Y este plan quiere también establecer mecanismos de defensa del pluralismo para evitar la concentración de medios de comunicación en pocas manos. Quiere decir esto? Pues que si los principales medios de comunicación se concentran en unos pocos dueños, la información va a estar bastante sesgada, no va a ser objetiva. De momento, no han dicho cómo lo van a hacer, aunque parece un poco difícil ponerlo en práctica.
Y ahora llega la guinda del pastel de esta reforma. La guinda es ese dulce rojo con forma de cereza que se pone en los pasteles. Estos son los dos puntos más controvertidos del plan. El primero es que se van a implementar medidas de discriminación positiva para aquellos medios de comunicación que estén íntegramente en lenguas cooficiales en España, ya sabes, catalán, valenciano, gallego, balear, euskera. El gobierno considera que es una manera de apoyar el plurilingüismo y a la diversidad cultural.
Los críticos consideran que los medios de regiones monolingües, en las que solo se habla el español, tienen el mismo derecho a recibir dinero del gobierno. Y el punto final es que el presidente del gobierno también ha anunciado un paquete de ayudas de cien millones de euros para ayudar a los medios a digitalizarse de manera independiente y segura. Y este punto también chirría, llama la atención de forma negativa a algunos, porque si recibir dinero de las administraciones públicas por medio de la publicidad suponía un problema para la independencia, ¿esta ayuda de cien millones no lo es? En mi opinión, como el plan ya está aprobado, tendremos que esperar para ver cuál es el impacto real en el sistema de medios español. Creo que muchas de estas medidas son positivas, pero sí que es cierto que podría hacerse un mal uso.
Te recuerdo, no obstante, que no tenemos que ser alarmistas porque, como hemos dicho desde el principio, España es una democracia plena y hay medidas que garantizan las libertades. Honestamente, cuando pienso en un plan así, me viene a la cabeza una expresión muy española, no se le puede poner puertas al campo, no podemos poner límites a algo que no los admite, y creo que en el caso de la información es así. Creo que es un problema, como otros muchos, que se podrían resolver con educación. Primero, teniendo en cuenta que nada es gratis. Si consumimos un medio de comunicación gratuito, vamos a tener que estar expuestos a anuncios y a intereses sutiles de esos medios que desconocemos.
Billones de personas usan durante varias horas al día redes sociales o medios digitales, cuyo negocio, cuya forma de ganar dinero es vender espacio publicitario y vender la información que obtienen de nosotros, los usuarios. Otro asunto importante para mejorar la calidad de la información sin tener que intervenir en ella sería mejorar la situación del sector. La precariedad de los medios de comunicación a veces es terrible, y hay periodistas en España escribiendo por cinco euros por pieza o directamente gratis. Es por eso que es cada vez más frecuente que los medios ofrezcan suscripciones de pago a su periódico digital, por ejemplo, para evitar esta precariedad y, sobre todo, para tener dependencia de anunciantes que pueden afectar en su objetividad. Y algo más, antes te decía que todos estamos de acuerdo en que queremos consumir información plural, veraz y de calidad, pero ¿de verdad lo queremos?
Te lo digo porque, en principio, sí, queremos información veraz, pero también tenemos que tener en cuenta que a nuestro ego le encanta tener la razón y odia equivocarse. Aquí entra un término del que hablamos en otro episodio hace no mucho tiempo, el sesgo de confirmación, esa tendencia que tiene nuestra mente a buscar información que valide nuestros puntos de vista, que nos dé la razón. Y con esto llegamos al final, estudiante. Hemos cubierto mucho terreno hoy, pero creo que es clave entender que, si bien existen muchas medidas y propuestas para mejorar el acceso a una información veraz y plural, al final es la educación y el esfuerzo personal los que nos permitirán distinguir lo cierto de lo falso. Es decir, el trabajo empieza por uno mismo, en cómo seleccionamos nuestras fuentes, en cómo cuestionamos lo que leemos y escuchamos, y en cómo tomamos el tiempo de abrir nuestra mente a ideas diferentes a las nuestras.
Al final, se trata de usar este sentido crítico y constructivo, es ahí donde podemos contribuir realmente a una democracia más sana y a una sociedad mejor informada. Yo te espero en el próximo episodio, un abrazo grande.