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Español con Juan es un podcast en español para aprender español. Si tienes un nivel intermedio o intermedio alto de español, nuestro podcast te puede ayudar a mejorar tu nivel de comprensión y a aprender gramática y vocabulario en contexto, de una forma natural, escuchando los comentarios y las divertidas historias de Juan. Hola, chicos, ¿qué tal va todo? ¿Qué tal? Hace mucho que hace mucho que no os hablo de mi familia, ¿verdad?

En algunos episodios anteriores ya he mencionado que estoy casado, estoy casado con una inglesa y que tengo dos hijos. Si queréis saber más detalles sobre mi familia, por favor, escuchad los episodios los episodios anteriores en los en los que hablo sobre mi vida en Londres. La verdad es que mi vida familiar en Inglaterra es muy particular. Yo yo estoy muy enamorado de mi mujer YYY quiero mucho a mis hijos naturalmente pero pero la verdad es que no no me llevo no me llevo muy bien con ellos. El problema es que es que somos muy diferentes.

Según mi mujer, yo soy el hombre más aburrido del mundo y también el más perezoso. Según ella, yo yo nunca yo nunca tengo ganas de hacer nada. Mis dos hijos están de acuerdo con su madre. Mi hijo piensa que su madre tiene razón y dice que, aunque todos los padres por por definición son aburridos, yo yo soy probablemente el padre más triste y más pesado del mundo. Y el más tacaño, el más tacaño, añade añade mi hija.

Según ella, según según mi hija, yo nunca quiero hacer nada divertido porque soy un tacaño y no me gusta gastar dinero. Mi hija me odia, mi hija me odia porque porque nunca le doy dinero para comprar ropa de marca. Eso es todo. Según ella, todas sus amigas llevan ropa bonita y van a la moda, mientras que ella tiene que llevar la ropa barata de las rebajas. De hecho, de hecho, tanto mi hijo como mi hija prefieren estar en el colegio, en clase de matemáticas o de geografía, antes que quedarse en casa conmigo.

Para mis hijos no hay nada peor que pasar una tarde con su padre, y mi mujer es igual. Ella prefiere pasar tres o cuatro horas haciendo ejercicio y sudando como un pollo en el gimnasio antes que salir conmigo a dar un paseo 00A ir o a ir al cine a a ver una buena película. Dice que se aburre mucho paseando conmigo porque porque no hablo de nada interesante y que solo la llevo al cine para ver películas tristísimas en las que nunca pasa nada y en las que los actores hablan en otros idiomas, en chino, en árabe, en turco. Dice que ella va al cine para divertirse, para pasarlo bien, que quiere que quiere que quiere comer palomitas y ver las últimas películas de Hollywood, las más comerciales, no pasarse dos horas leyendo subtítulos. Yo yo no estoy de acuerdo con ellos.

En mi opinión, todos exageran. Ni mi mujer ni mis hijos tienen razón. Yo no soy tan pesado ni tan aburrido ni tan triste ni tan perezoso ni tan tacaño, como dicen ellos. Lo que pasa es que tengo gustos muy diferentes a los suyos. Lo que a me gusta, a ellos no les gusta, y lo que les gusta a ellos, a no me gusta, eso es todo.

A mi hija, por ejemplo, le gusta jugar al fútbol, al pimpón y patinar. Le encanta ir a patinar con sus amigas. Mi hijo es más casero. El tío se pasa las horas muertas en su cuarto jugando a videojuegos. A mí, a en cambio hacer deporte me aburre mucho y odio odio los videojuegos.

A el único deporte que me gusta es el bádminton. El bádminton el bádminton me gusta. De hecho, de hecho, voy a voy al parque, voy al parque a jugar a jugar al bádminton una vez una vez a la semana. Mi mi mujer desprecia el bádminton. Según ella, según ella es un deporte para perezosos.

A ella a ella le encanta jugar al squash, squash. Ella dice squash. Va va tres tres o cuatro veces a la semana a jugar squash. En su opinión, en su opinión el bádminton no es un deporte sino un juego, un juego para para perezosos como yo. En fin.

Me me me pregunto por qué la gente no entiende que cada uno tiene sus propios gustos. Ya lo dice el refrán, sobre gustos no hay nada escrito. Ellos tienen sus gustos y yo tengo los míos, ¿cuál es el problema? Yo no veo ningún problema. Reconozco, eso sí, reconozco que tengo gustos y aficiones poco comunes y muy diferentes a a los de mi familia.

A mi mujer, por ejemplo, le encanta ir al gimnasio, perdón, le encanta ir le encanta ir al gimnasio a hacer yoga, ir ir desnuda, ya ya ya he dicho que es nudista, y nadar en la piscina municipal. A mí, en cambio, a a me encanta quedarme en casa haciendo rompecabezas, resolviendo crucigramas y organizando mi colección de insectos. Tengo una colección de insectos impresionante. Cada vez que viene alguien a casa, saco mi colección de insectos YYY tengo que decir, tengo que decir que todo el mundo se queda con la boca abierta cuando la ve. Estoy estoy estoy muy orgulloso de mi colección de insectos.

También también también también estoy muy orgulloso de mi colección de sellos y monedas del mundo, el mundo el mundo el mundo del coleccionismo me parece muy interesante. Pero también me gusta salir, ¿No creáis que me paso todo el tiempo de cerrado en casa? Yo salgo mucho. Por ejemplo, en mi tiempo libre, lo que más me gusta es hacer fotografías de mi ciudad. El fin de semana me despierto muy temprano, a a las seis y media de la mañana cojo mi mi máquina mi máquina fotográfica, una máquina fotográfica alemana muy antigua que que me regaló mi abuelo, por cierto, y salgo a la calle, cuando todavía es de noche, la gente aún duerme y las aceras están todavía desiertas.

Pasear por las calles mientras todo está en calma es, para mí, una experiencia única. A esas horas, la luz del amanecer convierte las cosas más sencillas en obras de arte. Los objetos que vemos todos los días por la ciudad, aquellos que son tan cotidianos que a menudo nos pasan desapercibidos, son precisamente los objetos que más me llaman la atención. Un banco del parque, un buzón de correos, una papelera llena de basura, un cajero automático. Últimamente, hago muchas fotos de rotondas, me encantan las rotondas.

Las encuentro fascinantes. Para mí, observar el tráfico en una en una rotonda es tan interesante como observar el ir y venir de las hormigas en un hormiguero. Las hormigas, por cierto, me parecen fascinantes. Puedo pasar horas y horas observándolas. En realidad, en realidad, en realidad, lo que me gusta no es hacer fotografía, sino observar.

Yo observo la ciudad, los objetos más humildes y la gente, la gente que va y viene. Soy como un naturalista, como un antropólogo de lo cotidiano. Puedo pasar horas y horas simplemente mirando a la gente, los que suben y bajan por las escaleras mecánicas del metro, los que van de aquí para allá corriendo apresurados por las aceras a las horas punta, los que suben y bajan de los autobuses, las interminables filas de personas que atraviesan las puertas de los centros comerciales. O aquellos, aquellos que cruzan las calles por los pasos de cebra, cada uno inmerso en su propio mundo. El bullicio, el bullicio de la ciudad me parece tan fascinante como observar el ajetreo de las abejas en una colmena.

Observará observará las abejas, por cierto, es otra es otra de mis aficiones. Reconozco, sin embargo, que me que me gustan más los objetos y los insectos que la gente. que hay algunas personas que son también muy observadoras, pero normalmente están interesadas en la gente. Yo, en cambio, prefiero contemplar los objetos. Una estación de servicio solitaria en una carretera secundaria, un bar sin clientes, una parada de autobuses sin viajeros en mitad de la noche, o 0 una fábrica, una fábrica abandonada en mitad de ninguna parte, me llaman más la atención y me parecen más interesantes que muchas personas que conozco.

A veces hago fotos, pero pero no siempre. Lo que más me gusta es simplemente observar, mirar. Cuando digo esto, mi suegro me mira de reojo y y pone cara de asco. El el el el padre el padre de mi mujer está convencido de que yo soy un boayer, un pervertido sexual. Menos mal menos mal que todavía no se ha enterado, menos mal que todavía no se ha enterado de que vendo fotografías de mis pies en Internet.

Si algún día se entera, estoy seguro de que me me denunciaría a a la policía por inmoral. En fin, tengo que admitir que no tengo no tengo muchos amigos de aquí en Londres. La mayoría la mayoría de la gente no soporta salir con un tipo como yo. Dicen que soy aburrido, soso, raro. Me da igual, me da igual, como suele decirse, para gustos los colores.

Cada uno tiene sus gustos, ellos tienen sus gustos y yo tengo los míos. ¿Cuál es el problema? Yo no veo ningún problema. A mi esposa le encanta ir al gimnasio, va todos los días de la semana sin excepción y se pasa allí las horas muertas haciendo ejercicio y sudando como un pollo. Yo, en cambio, odio el gimnasio y, sobre todo, odio al monitor del gimnasio de mi mujer.

Me cae fatal. Me parece un tipo chulo, arrogante y antipático. Mi mujer dice que estoy celoso de él, que que me siento inseguro porque, según ella, el tío está buenísimo. Está más bueno que el pan, suele suele decir. Mientras que yo, en sus palabras, parezco un saco de patatas, un saco de patatas.

Cuando intento defenderme, le digo que prefiero cultivar mi espíritu, mi intelecto, mi vida interior. Ella me corta rápidamente, estoy harta de hombres con una gran vida interior. Responde. Según ella, los hombres con una gran riqueza interior suelen ser muy feos y aburridos. ¿Sabes qué prefiero, Juan?

Hombres vacíos y superficiales, pero guapos y divertidos como el como el monitor de mi gimnasio. eres bueno, Juan, eres bueno, pero pero ahora yo prefiero a los hombres que están buenos. En fin, en fin, ¿qué puedo decir? ¿Qué qué puedo decir? Después de llevar tantos años casado con ella, me he dado cuenta de que discutir con mi mujer es como dar cabezazos contra la pared.

La pared la pared no se mueve, YYY uno siempre acaba con dolor de cabeza. Así que prefiero callarme, prefiero callarme y seguir con lo mío total. No vale no vale la pena, no vale la pena. A pesar de todo, tengo que decir que soy bastante activo, Soy bastante activo, no creáis que me paso la vida observando las hormigas del jardín, yo hago un montón de cosas. Por ejemplo, creo creo creo que no he mencionado que también soy el presidente de la AA, Asociación de Amigos de los Aparcamientos.

Me fascinan los los aparcamientos de coches y y puedo pasar horas y horas sentado en frente de un aparcamiento viendo viendo los coches que entran y salen. Por el momento, solo hay dos miembros de la AAA, yo, que soy el director, y Gerotto. Gerotto, un un viejo profesor de alemán ya jubilado, que que vive en Inglaterra desde hace desde hace décadas y que todavía no habla inglés. Según él, el inglés no tiene la sofisticación del alemán y y prefiere comunicarse en italiano, que dice que es un idioma más melodioso. En fin, Gerotto es un personaje único, único, por por decirlo de alguna manera.

Además, además, además, desde hace algunos años colaboro como fotógrafo con una editorial de España. Hacemos hacemos calendarios con con temas diferentes. Los los semáforos de Zamora, las las alcantarillas de Palencia, los pasos de cebra de Soria, las aceras de Segovia, los cajeros automáticos de Logroño. que que a muchas personas este tipo de temas puede parecerles aburrido, pero la verdad es que estos calendarios tienen mucho éxito en el extranjero. De hecho, en Rusia y en Corea del Norte es donde más se venden, No entiendo no entiendo bien por qué.

En suma, no no por qué la gente dice que estoy aburrido. Conozco personas conozco personas que observan los pájaros en el campo, otros que observan los aviones en el aeropuerto o los trenes en las estaciones. Supongo que son tan aburridos como yo, ¿no? Mi hija dice que soy más raro que un perro verde y mi hija, mi hijo, perdón, mi hijo que soy más aburrido que una tarde de domingo sin Internet. Cuando intento defenderme y les digo que nadie es perfecto, siempre me responden, sobre todo tú, papá, sobre todo tú, y luego luego se echan a reír.

Mi mujer está de acuerdo con mis hijos, según según ella, soy el hombre más triste de España, y en su opinión me deberían quitar el pasaporte y la nacionalidad española por ser tan aburrido. Creo que estoy casada con el tío más soso de España. Eres el español más soso que conozco. No pareces andaluz. De hecho, eres tan aburrido que pareces inglés, hijo mío.

Me suele me suele decir mi mujer. En fin, esta es mi vida, esta esta es mi familia. Pero si pensáis si pensáis que todo esto es muy triste, mucho más triste fue lo que me pasó con el perro gorilero. Eso que fue triste. Todavía todavía no he contado lo que me pasó con el perro gorilero, pero algún día lo contaré, chicos, algún día lo contaré.

Eso que fue triste. En fin, chicos, lo dejamos aquí por hoy. Nos vemos, nos vemos, no, no, no nos vemos, nos escuchamos, nos escuchamos la próxima semana. Hasta pronto. Hasta aquí el episodio de hoy, muchísimas gracias por escuchar hasta el final.

Si quieres leer la transcripción de este episodio o de los episodios anteriores de nuestro podcast, visita nuestra página web, 1000 annual reasons to learn spanish. Allí encontrarás también ejercicios y muchos recursos para aprender español. Hasta pronto.

Podcast: Español con Juan
Episode: El hombre más aburrido de España