Forma parte de nuestra comunidad en Charlas Hispanas punto com. Hola, queridos oyentes, ¿cómo están? Solamente quedan unos pocos días para que comience oficialmente el invierno. ¿Cómo están viviendo la llegada del invierno, oyentes? ¿En su región tienen invierno?
Por aquí en Colombia no tenemos un invierno tan marcado como en otros países, porque las temperaturas no cambian mucho. Lo más destacado del invierno es que vivimos la época de lluvias, conocida como invierno colombiano. En algunas regiones, los días son más frescos y lluviosos, mientras que en otras apenas se perciben cambios, Y aunque no tengamos un invierno de mucho frío y nieve, en Colombia esta época también es especial y diferente. Es Navidad, acaba el año, es un momento de reflexión. El invierno en muchos países genera cambios climáticos muy grandes y es una época muy distinta, y esto no solo nos afecta a nosotros, los humanos, sino también al mundo animal.
Las bajas temperaturas, la nieve, el hielo, todos estos cambios climáticos obligan a los animales a adaptarse y esforzarse para sobrevivir. Hoy vamos a hablar de cómo algunos animales se adaptan al desafío del invierno y las estrategias que utilizan para sobrevivir. El invierno ha sido visto por muchas culturas como el fin de un ciclo y el inicio de un período de transformación, algo muy relacionado con los cambios que sufre la naturaleza en esta estación, que es la más fría del hemisferio norte. Este momento del año no solo afecta a las plantas, que pierden sus hojas para prepararse para la primavera, sino que también afecta a numerosos animales que sufren diversos cambios. Algunos incluso llegan a cambiar de color para adaptarse mejor a las condiciones invernales.
¿Les sorprende? Acompáñenme a descubrir algunos de estos casos increíbles. Piensen en un paisaje cubierto de nieve. Mientras nosotros buscamos mantas y bebidas calientes, los animales enfrentan el frío con soluciones sorprendentes. Ellos no tienen la tecnología humana, solo tienen la naturaleza y su propio cuerpo.
Algunos optan por la hibernación, mientras otros por climas más cálidos, y hay quienes se camuflan para evitar depredadores. Hablemos primero de los que deciden dormir todo el invierno. ¿Sabías que algunas especies, como los osos y las marmotas, reducen su ritmo cardíaco y su metabolismo a niveles mínimos? Este estado de letargo, conocido como hibernación, les permite sobrevivir con la energía almacenada en su cuerpo. Un dato curioso es que hay ranas, como la rana de madera, que literalmente se congelan durante el invierno.
Sí, escuchaste bien, oyente, su corazón deja de latir y su cuerpo queda como un bloque de hielo. Cuando llega la primavera, vuelven a despertar, como si nada hubiera pasado. Estas ranas pueden permanecer congeladas durante un período máximo de doscientos dieciocho días. ¿Te imaginas pasar todos esos días congelado? Qué locura.
Imaginemos por un momento el desafío que enfrenta una rana de madera. Durante el invierno, sus células producen una especie de anticongelante natural que evita que el agua dentro de su cuerpo forme cristales de hielo que podrían dañarla. Esta capacidad asombrosa le permite sobrevivir a temperaturas extremas, donde otros animales no podrían. La naturaleza, como ven, no deja de sorprendernos. ¿Se imaginan que los humanos tuviéramos estabilidad?
Podríamos echarnos una buena siesta congelada y despertarnos en primavera como si nada. Por otro lado, están los animales que prefieren cambiar de lugar. Las aves migratorias, como las golondrinas, recorren miles de kilómetros buscando climas más cálidos. La mariposa monarca, por ejemplo, viaja desde Canadá hasta México, un recorrido impresionante para un insecto tan pequeño. Esta estrategia no solo les permite evitar el frío, sino también encontrar alimento que no estaría disponible en invierno.
Un dato curioso sobre estas mariposas es que ninguna de ellas realiza el viaje completo. Es un viaje muy largo, entonces mueren antes de finalizarlo. Sin embargo, las siguientes generaciones saben exactamente a dónde ir, guiadas por un instinto heredado. Increíble, ¿verdad? ¿Y qué me dicen de los animales que se adaptan sin moverse de su hábitat?
Un caso destacado es el zorro ártico. Este hermoso mamífero cambia su pelaje marrón por uno blanco en invierno. Además de ofrecerle camuflaje entre la nieve, este pelaje grueso y denso lo protege de las temperaturas extremas de la tundra. En verano, el zorro ártico vuelve a relucir un pelaje gris y más ligero, adaptándose perfectamente a las estaciones. Los humanos no podemos cambiar nuestro pelo o nuestra piel para adaptarnos a las temperaturas, pero lo hacemos cambiando nuestra ropa.
Es como un motociclista que cambia su chaqueta ligera de verano por una gruesa y acolchonada para soportar el frío del invierno. También tenemos a las comadrejas, unas criaturas pequeñas y escurridizas que también cambian de color según la época del año. Durante el invierno, su pelaje marrón se transforma en un blanco puro, permitiéndoles camuflarse mejor entre la nieve. Este cambio está influido principalmente por la duración del día, más que por la temperatura. La naturaleza, como ven, utiliza mecanismos muy ingeniosos para garantizar la supervivencia.
Entre los animales que permanecen activos están también las ardillas. Durante el otoño trabajan incansablemente recolectando nueces y semillas que esconden en distintos lugares. Estas despensas les permiten alimentarse cuando el invierno llega y el alimento escasea. Aunque no siempre recuerdan dónde escondieron todo, esta actividad tiene un impacto positivo en los ecosistemas, ya que algunas de las semillas olvidadas terminan germinando y dando lugar a nuevos árboles. Pero no todo es tan simple, algunos animales, como los lobos, deben adaptarse con estrategias más activas.
Los lobos árticos, por ejemplo, cazan en manada para aumentar sus posibilidades de éxito, ya que en invierno las presas son más escasas, sus sentidos se agudizan y su resistencia se pone a prueba en terrenos fríos y desafiantes. Estas criaturas son un ejemplo de cómo la colaboración puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. No podemos olvidar a los animales marinos. Algunos peces árticos producen sustancias químicas en su sangre que actúan como anticongelantes, impidiendo que sus tejidos se congelen en aguas extremadamente frías. Por otro lado, los osos polares, expertos cazadores del ártico, dependen de su gruesa capa de grasa y de su denso pelaje para mantenerse calientes mientras buscan alimento en un entorno tan hostil como es el Ártico.
Otro ejemplo fascinante son los pingüinos emperadores. Durante el invierno antártico forman grupos compactos para compartir el calor corporal. Los pingüinos que están en el centro del grupo se mueven hacia los bordes para que todos tengan la oportunidad de calentarse. Este trabajo en equipo es esencial para su supervivencia en temperaturas que puede llegar a menos sesenta grados Celsius. Adicionalmente, los machos incuban los huevos durante meses, mientras las hembras buscan alimento.
Un acto de dedicación y paciencia que asegura la continuidad de la especie. Hay un documental muy bueno sobre este animal llamado el viaje del emperador, es muy recomendable. Por supuesto, en regiones más cálidas, el cambio de estación no es tan extremo, pero las especies también se adaptan. Por ejemplo, los camaleones del desierto reducen su actividad para conservar energía durante las noches frías. Incluso, en los climas más templados, las estrategias de supervivencia son esenciales para sobrellevar los cambios.
En zonas tropicales, algunos anfibios y reptiles entran en una especie de hibernación seca, escondiéndose en madrigueras para evitar la deshidratación. Queridos oyentes, estas estrategias nos recuerdan la increíble capacidad de adaptación que tiene la naturaleza. Cada especie ha encontrado una forma única de sobrevivir y prosperar, a pesar de las condiciones adversas. Antes de despedirme, los invito a reflexionar sobre cómo nosotros también nos adaptamos a los cambios de nuestro entorno. Tal vez no hibernemos ni cambiemos de pelaje, pero encontramos formas de enfrentar los desafíos, ya sea el frío del invierno o los gastos que genera la Navidad.
Es algo que compartimos con el reino animal, la naturaleza nos enseña que, incluso en las circunstancias más difíciles, hay una manera de sobrevivir e incluso prosperar. Esto fue todo por hoy. Recuerda que puedes ver la transcripción completa de este audio, y puedes acceder a una hoja con ejercicios y explicaciones para aprender el vocabulario y expresiones que utilizamos en este episodio. Este contenido solo está disponible para suscriptores premium. Forma parte de nuestra comunidad en triple doble u punto Charlas Hispanas punto com.