Bienvenidos y bienvenidas al único, al mejor, al fantástico podcast, Español con Juan. Un podcast en español solo en español para aprender español. Aquí estoy, aquí estoy de nuevo, he vuelto, he vuelto. Después después de una pequeña pausa durante las fiestas de Navidad y Año Nuevo, aquí estoy de Navidad y Año Nuevo, aquí estoy de nuevo. No me he ido a ninguna parte.
Muchos quizás hayan muchos quizás hayan pensado que que me había dejado que, en fin, que que que había que había dejado de de de hacer el podcast, que que me había hartado de todo y de todo y que que me había ido muy lejos, ¿no? Ya sé, ya ya sé, ya sé lo que estaréis pensando, este tío, este tío, pero pero ¿dónde estará este tío? ¿Le habrá pasado algo? ¿Estará enfermo? ¿Se habrá puesto malo?
No me ha pasado nada, chicos, no me ha pasado nada, aquí estoy, he vuelto para bien o para mal, he vuelto. Como decía mi padre, como decía mi padre, bicho malo nunca muere, bicho malo nunca muere, ¿entendéis? ¿Entendéis lo que quiero decir? Un bicho es un insecto, un animal, normalmente pequeño y feo, algo que nos da miedo o asco, pero que no sabemos si, pero que no sabemos identificar, no sabemos qué es ni cómo se llama, ¿entendéis? Eso es un bicho, eso es un bicho.
Yo recuerdo que cuando era niño vivía con con mis padres en un pueblo pequeño YYY claro, ya se sabe, en el campo, pues, hay bichos, en el campo hay bichos. Recuerdo que un una vez de niño, no sé, yo yo debía de tener unos, no sé, once once años. Y me desperté, me desperté en mitad en mitad de de de la noche, porque sentí que algo me me corría por el cuello y y me bajaba por la espalda, me desperté. A a pesar de que estaban dormido profundamente, me desperté YYYY no sabía no sabía no sabía qué era, y de pronto de pronto, aunque la la habitación estaba a oscuras, claro, la luz estaba apagada por la ventana, por la ventana entraba la luz de de la luna. Y entonces, pude ver que en la cama había algo, algo algo algo que tenía patas, tenía patas, unas patas larguísimas y peludas.
O sea, con mucho con mucho pelo. No no sabía exactamente qué era, pero era era muy feo y me daba me daba mucho miedo, no quería no quería tocarlo. Empecé a gritar, mamá, mamá, hay un bicho en la cama, hay un bicho, hay un bicho en la cama. Entonces entonces, vino mi madre, encendió la luz, entró en la habitación y, cuando vio el bicho, ella también ella también empezó a gritar.
Hay un bicho, hay un bicho en la cama, Pepe, Pepe. Hay un bicho en la cama del bicho, hay un hay un bicho
en la cama del niño, y se fue. Se fue de la habitación y me dejó allí solo con el bicho. Qué horror, qué horror. Fueron fueron unos segundos, fueron unos segundos terrorífico. Yo solo en la cama con aquel bicho que me miraba, sí, porque el el bicho el bicho no se movía.
Se se había quedado quieto, completamente inmóvil, pero me miraba. A mí a mí me parecía que me miraba con cara de odio y y que estaba a punto de saltarme encima de un momento a otro. A los pocos segundos, a los pocos segundos regresó mi madre. Esta vez venía con mi padre. Mi padre mi padre mi padre entró en la habitación, entró en la habitación, se acercó a la cama, echó un vistazo, vio el bicho y él también,
él también empezó a gritar,
ah, hay un bicho, un bicho, hay un bicho enorme en la cama del niño, hay un bicho. Y se dio
la vuelta, se dio la vuelta, salió corriendo de la habitación él también, dejándome otro dejándome solo otra vez. Yo, claro, claro, tenía tenía cada vez más miedo, pero no me atreví a moverme. Había había visto en un documental, en un documental de la tele, que cuando un animal te ataca, por ejemplo, un perro, es mejor no correr, no no escapar, sino hacerle frente. Si echas a correr para intentar escapar, lo más probable es que el animal piense que que tienes miedo y entonces estás perdido, estás perdido, el animal te te perseguirá y te atacará. Es mucho mejor no moverse, quedarse quieto y fingir fingir que que no tienes miedo.
Al rato al rato volvieron a entrar mis padres en la habitación. Quizás habían pasado solo unos segundos, pero a mí me parecieron una eternidad. Ahora, ahora traían una escoba y se habían puesto unos guantes. Mi padre agarró la escoba con las dos manos y empezó a darle escobazos al bicho, el cual, claro, echó a correr, cayó al suelo e intentó buscar refugio en un rincón. Mi padre lo persiguió con la escoba, pero el bicho era mucho más rápido y y cuando él daba un escobazo, el bicho ya se había ido.
De reflejos muy lentos, la verdad. Además, es que se había olvidado ponerse las gafas y no veía bien dónde estaba el bicho. Mi madre, mi madre le tenía que dar
instrucciones. Pepe, a la derecha de la cama. Pepe, debajo de la mesa. En la pared, Pepe, en la pared, al lado del cuadro.
Al final al final el bicho se metió en un agujero que había en la pared y desapareció, no no no volvimos a verlo. A mí me daba miedo el bicho y quería que mi padre acabase con él, pero, por otro lado, me daba pena y no quería que mi padre lo matase. ¿Lo has matado? Le pregunté. Se ha escapado, me dijo él.
Bicho malo nunca muere. Bicho malo nunca muere. Esa fue la primera vez que escuché ese ese dicho. Mi mis padres tenían un dicho o un refrán para para cada situación. Esto de bicho malo nunca muere es un dicho que después le escuché decir a mi padre muchas veces, pero al hablar de personas, no de bichos, lo que al principio al principio me parecía muy confuso.
Recuerdo una vez, por ejemplo, que estábamos comiendo con la televisión encendida. Cuando yo era niño, veíamos el telediario mientras comíamos, y un día recuerdo que estaban dando la noticia de que un dictador latinoamericano, uno de esos militares que estaba acusado de haber cometido cientos de asesinatos y de haber torturado a muchos de sus oponentes políticos, Pues, estaban dando estaban dando la noticia en la tele de que tenían un, tenía tenía una grave enfermedad y que había estado en el hospital varias semanas. Pero al final al final todo había ido bien y había salido del hospital caminando por su propio pie. ¿Ves? Le dijo mi padre a mi madre, bicho malo nunca muere.
Entonces, comprendí que un bicho no era solo un insecto raro y feo, que no sabemos qué es ni cómo se llama, un dictador también podía ser un bicho. Interesante. Algún tiempo más tarde, cuando se estaba acercando la Navidad, escuché a mi madre que le decía a mi padre, Pepe, ha llamado tu madre, quiere que te diga que tu padre ha vuelto y que quiere volver con ella. Estaban hablando de mi abuelo, del padre de mi padre. Era la primera vez que escuchaba hablar de él.
Yo conocía a mi abuelita, la madre de mi padre, pero siempre la había visto sola. Al parecer, su marido, mi abuelo, la había dejado por otra, por una cantante de cabaret, cuando mi padre era aún un niño. Mi abuela había tenido que sacar adelante a sus hijos ella sola. Como no tenía dinero, la pobre se había tenido que poner a trabajar como a trabajar de limpiadora. O sea, mientras mi abuelo se gastaba toda la pasta que tenía con su amante, mi abuela se dedicaba a barrer escaleras, limpiar casas y fregar platos para las familias ricas del barrio.
Cuando mi padre cuando mi padre se enteró de que, después de veinte años de haber abandonado a su familia, su padre quería volver con su madre, lo primero que dijo fue, bicho malo nunca muere. Yo yo yo aún era era muy niño y no me no me enteraba muy bien de que estaban hablando, pero, por lo que escuché, entendí que mi abuelo decía que quería volver con su mujer, la madre de mi padre, porque, finalmente, se había dado cuenta de que ella era su amor verdadero, el amor de su vida, que estaba muy arrepentido de haberla abandonado y haberla dejado sola con sus hijos, pero que había cambiado y Claro, Claro, claro, ahora que es viejo y que se ha gastado todo el dinero con su amante, ahora que seguramente no tiene dónde caerse muerto, ahora dice que se arrepiente y que quiere volver con mi madre. Qué cara, qué cara tan dura. Luego luego se enfadó se enfadó muchísimo cuando se enteró cuando se enteró de que su madre, mi abuela, había perdonado a su marido, a su padre, a mi abuelo, y y lo había lo había admitido lo había admitido en casa otra vez.
¿Lo había admitido en casa otra vez? Te has vuelto loca, mamá, te has vuelto loca, le dijo mi padre a mi abuela. Me da pena, le contestó ella, Estás solo y no tiene más familia que nosotros, no no puedo dejarlo en la calle como como un perro. No te preocupes tanto por él, mamá, le dijo mi padre. No le pasará nada, bicho malo nunca muere.
Bicho malo nunca muere, otra vez, otra vez. Poco a poco iba entendiendo mejor qué significaba esta expresión. Algún tiempo después, recuerdo que estábamos viendo un partido de fútbol en la tele, era un Real Madrid Atlético de Madrid. Mi padre era del Atlético, era su equipo de toda la vida, y odiaba al Real Madrid con toda su alma. Recuerdo recuerdo recuerdo que cuando faltaban diez minutos, faltaban diez minutos para que terminase el partido.
El Atlético perdía por un gol a cero. Mi padre estaba hundido en el sofá y no decía nada. Simplemente, miraba a los jugadores de su equipo correr por el campo de fútbol como pollos sin cabeza, como pollos sin cabeza. Estaba estaba resignado AAA perder el partido. Al fin y al cabo, estaba acostumbrado a perder.
El Atlético el Atlético perdía siempre. Es el es el equipo es el equipo de los de los perdedores, de los de los derrotados. Entonces, de repente, cuando cuando nadie se lo esperaba, el portero del Real Madrid cometió un error de esos estúpidos, se le escapó la pelota de las manos y el Atlético marcó un gol. Era el empate, el empate. No era la victoria, no era la victoria, era el empate.
Mi padre dio un salto y se puso en pie, gol, gol, gol. Mi mi padre era un hombre callado y un poco introvertido de de pocas palabras que raramente expresaba sus emociones. Pero cuando el Atlético marcaba un gol, daba daba saltos de alegría y gritaba como un niño al que los Reyes Magos le hubieran traído la bicicleta, que tanto quería. Estaba estaba estaba más contento él que el jugador del Atlético que había marcado el gol. ¿Te das cuenta, hijo?
¿Te das cuenta? Me dijo mientras me abrazaba. Bicho malo nunca muere, bicho malo nunca muere. Otra vez, otra vez la expresión la expresión del bicho, bicho malo nunca muere. Ahora, mi padre usaba este dicho para hablar de su equipo de del Atlético.
Me sorprendía un poco que usara la misma expresión para hablar de un dictador latinoamericano, para hablar de de mi abuelo y y de su equipo de fútbol, pero poco a poco fui dándome cuenta de que una misma expresión podía usarse en situaciones diferentes, en diferentes contextos. Y luego, unos años más tarde, fui yo, fui yo el que usé esta esta misma expresión con él. Fue cuando cuando tuvieron que hospitalizarle, tuvieron que hospitalizarle por un problema en el corazón. Tenían que operarle YYY él estaba muy preocupado, tenía tenía miedo. El día que lo iban a operar, mi madre y yo fuimos a visitarlo al hospital.
Antes antes de irme le dije, papá, recuerda, bicho malo nunca muere. Y y él se echó a reír, se echó a reír y los dos nos los dos nos abrazamos. Al final, la operación salió perfectamente y sin ningún problema. Y y, bueno, yo ahora yo ahora, la verdad es que no sé por qué os estoy hablando de todo esto. Creo que me he vuelto a enrollar como una persiana otra vez.
Ese es el problema de este podcast, ese es el problema de este podcast, que me enrollo, pierdo el hilo y al final termino hablando de una cosa completamente diferente a lo que tenía pensado decir al principio. Esto esto no es serio, de verdad, esto no es serio. Yo os aconsejo que escuchéis otros podcast para aprender español. Estoy seguro de que si buscáis, podéis encontrar otros podcast mucho mejor estructurados, mucho más lógicos, más y mejor organizados. Esto es un desastre, de verdad.
Este podcast es el podcast más desorganizado y caótico que hay ahora mismo en Internet. ¿De verdad? Os lo digo, yo no yo yo yo no sé si aquí vais a aprender mucho español. No sé, no sé. Estoy de broma, estoy de broma, estoy de no sé.
Estoy de broma, estoy de broma, chicos, estoy bromeando, por supuesto, que este es un buen podcast para aprender español. Este es un podcast fantástico para aprender español en contexto, con historias. A veces historias divertidas, a veces no tan divertidas, pero bueno, así es la vida, ¿no? Así es la vida. En fin, chicos, yo lo que quería decir es que eso, que he vuelto, he vuelto, que no me he ido no me he ido a ninguna parte, que no me he muerto, que he dicho malo nunca muere, que dicho malo nunca muere, que aquí sigo y que estoy dispuesto a continuar contando historias para aprender español en contexto también este año que acaba de empezar.
Y y que que ojalá ojalá este año sigáis escuchándome y sigáis aprendiendo español conmigo. No me enrollo más, no me enrollo más. Feliz año, feliz año a a todos, que este año sea un año lleno de cosas buenas y de momentos maravillosos. Nos vemos, no, no nos vemos, nos escuchamos, nos escuchamos la próxima semana aquí en español con Juan. Hasta pronto.
Hasta aquí el episodio de hoy, muchísimas gracias por escuchar hasta el final. Si quieres leer la transcripción de este episodio o de los episodios anteriores de nuestro podcast, visita nuestra página web, 1000 an 1 reasons to learn spanish. Allí encontrarás también ejercicios y muchos recursos para aprender español. Hasta pronto.